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domingo, marzo 3, 2024

Adiós al maestro de la Diplomacia, Ricardo-Alonso Flores Mejía

En la memoria y en el corazón de aquellos que tuvimos el privilegio de conocer al distinguido embajador Flores Mejía, su legado perdurará como un faro de inspiración y sabiduría. Afectuosamente llamado “Richard” por su familia y amigos, su gentileza dejará una huella imborrable en nuestras vidas.

Nacido en San Pedro Sula, el embajador Ricardo Flores fue un diplomático distinguido que supo desenvolverse de manera destacada en el complejo escenario de la vida. Su viaje académico lo llevó a realizar estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México y posteriormente viajó a Europa, donde se graduó de licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, España. Además, estudió Periodismo en el Instituto de Cultura Hispánica, así como en el Instituto Internacional para Periodistas en Berlín, Alemania.

A su regreso a Honduras, su trayectoria profesional incluyó roles destacados como subdirector del Diario La Noticia en San Pedro Sula y diversas responsabilidades en el Diario La Prensa, desde redactor hasta editorialista. Su extenso servicio en la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se desempeñó como director de Información y Prensa, Ministro consejero en la Embajada de Honduras en Madrid y finalmente como director general de Protocolo y Ceremonial Diplomático, contribuyeron significativamente a la diplomacia hondureña, lo que le valió ser condecorado en cinco ocasiones.

Reconocido por sus contribuciones, el licenciado Flores fue miembro fundador del Colegio de Periodistas de Honduras y autor del libro “Historia Incompleta de San Pedro Sula”, presentado en diciembre de 2013.

Don Ricardo, además de sus roles diplomáticos, fue el artífice de un hito significativo en la historia del Real Club Deportivo España. En 1977, siendo dirigente, propuso la idea de ofrecer la Presidencia Honoraria del club al rey Juan Carlos I de España. Esta iniciativa única resultó en que el rey aceptara la Presidencia Honoraria y concediera el título de Real al entonces Deportivo España, convirtiéndolo en el único club en América con dicho reconocimiento.

También, fue un prolífico columnista, contribuyendo con su perspicacia y conocimiento en los diarios La Tribuna y El País. Su pluma elocuente y su capacidad para analizar los acontecimientos contemporáneos lo convirtieron en una figura respetada en el ámbito periodístico.

En lo personal, don Ricardo era una persona con quien se podía hablar de diferentes temas, desde historia, arte, diplomacia, deporte, hasta de política; a pesar de que nuestras ideologías se encontraban en las antípodas, siempre abordamos los temas políticos con mucha altura y reflexión. Su disposición para el diálogo y su respeto hacia las diferentes perspectivas demostraron su gran humanidad y apertura de mente.

Tras su partida, recordaremos no solo al diplomático, visionario y hábil comunicador, sino al ser humano excepcional que fue Ricardo Alonso Flores Mejía, quien deja un vacío imposible de llenar entre sus familiares y amistades, pero su legado diplomático, patriótico, periodístico y humano perdurará como una fuente inagotable de inspiración. Aunque hoy le decimos adiós, confiamos en que, cuando nos volvamos a encontrar, le diremos: ¡Hola don Richard!, hola amigo”. Descanse en paz, don Ricardo.

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