Las llagas en la boca, también conocidas como aftas o “fuegos”, son lesiones bucales dolorosas que pueden aparecer en distintas zonas de la cavidad oral.
Aunque suelen desaparecer por sí solas en una o dos semanas, generan molestias al hablar o al ingerir alimentos.
Según la Clínica Mayo, estas lesiones no son contagiosas y pueden diagnosticarse fácilmente a simple vista por médicos o dentistas.
Entre las causas más frecuentes se encuentran defensas bajas, cambios hormonales, estrés, prótesis mal ajustadas, aparatos de ortodoncia, mala higiene bucal o carencia de ciertas vitaminas.
Aunque la mayoría de las aftas desaparecen sin tratamiento, en casos grandes o dolorosos se pueden usar medicamentos tópicos como benzocaína, fluocinonida o peróxido de hidrógeno.
Sin embargo, también existen remedios caseros que resultan efectivos y fáciles de aplicar. La Clínica Mayo recomienda varias alternativas para aliviar el dolor y acelerar la recuperación:
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Enjuagues con agua salada o bicarbonato de sodio, disolviendo 1 cucharadita en 1/2 taza de agua tibia.
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Aplicar leche de magnesia sobre las aftas varias veces al día.
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Colocar hielo directamente en las lesiones, dejando que se disuelva lentamente.
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Evitar alimentos ásperos, ácidos o picantes que irriten las llagas y aumenten el dolor.
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Cepillado suave y enjuagues con gel de Aloe vera, aceite de coco o vinagre de sidra de manzana diluido en agua.
Estos remedios caseros ofrecen un alivio rápido y accesible, permitiendo que la mayoría de las aftas desaparezcan sin necesidad de gastar en tratamientos costosos.
No obstante, se recomienda acudir a un especialista si las llagas son inusualmente grandes o dolorosas.
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