DECÍAMOS ayer: “Por lo visto y por alguna extraña razón, a varios en el colectivo les interesa más lo relativo al origen e historia del fútbol que la del libro”. Así que consultamos, para satisfacer la curiosidad de aficionados, algunos hitos de los mundiales, que ofrecimos en el editorial. En la conversación de cierre Winston lanzó su ironía: “Ah, y no se les olvide el gol en España 1982”. Muy de madrugada recibimos la llamada del gran amigo y periodista RV, seguida de varios mensajes: “¿Ya se dio cuenta, cuál Día del Libro, cuál Neruda, Jorge Luis Borges, y los demás?”. “No… viva el mundial… dice el mundo”. -“Qué tragedia” –responde Winston. Y la respuesta no se dejó esperar: “Un intelectual en Inglaterra: es imperdonable que los ingleses adoren a alguien que no puede juntar dos frases”. “Beckman, hoy con una fortuna de 8 mil millones de dólares”.
Y sin inteligencia artificial: “El 16 de junio de 1982 en estadio Luis Casanova de Valencia, Honduras empató con el anfitrión España, 1 a 1. Los catrachos se adelantaron en el marcador con gol de Héctor “Pecho de Águila” Zelaya, a los 7 minutos del primer tiempo. Los españoles terminaron su sufrimiento cuando el árbitro los favoreció con un dudoso penal que Roberto López Ufarte transformó en el empate”. “El Mundial de España 82 fue un debut espectacular para los hondureños; empataron con España e Irlanda y cayeron vencidos uno por cero frente a Yugoslavia, con un dudoso gol de penal”. “Honduras ha jugado dos mundiales en Brasil y Sudáfrica, en ambos no pasó de la primera ronda al igual que en la copa del mundo que se jugó en campos españoles”. “Todavía hoy, 44 años después, los hondureños recuerdan con fervor a la selección que dirigió el Chelato Uclés y que capitaneó Ramón ‘Primitivo’ Maradiaga en España 82”. (Y luego, ya en la llamada telefónica agregó que “aquí nadie está pendiente de quién viene o quién va o quién anda adónde, sino de los partidos del mundial”). Otro amigo lector del colectivo: “El fútbol produce en las masas histeria colectiva y en consecuencia una desvinculación con la parte racional”. “La gente actúa a través de las emociones intensas, incluso llegando hasta perjudicarles la salud”. “Recuerdo a Sidney Panting, quien viendo un partido de fútbol sufrió un paro cardíaco”. “El deporte en sí, en realidad, es sano…”. Mensaje al editorial de otro amigo periodista: “Sensacional, solo le faltó Francisco dos Santos… Garrincha”. Y en efecto la consulta responde: “Sí, de hecho, omitir a Manuel Francisco dos Santos ‘Garrincha’ deja incompleta cualquier conversación sobre los grandes de los mundiales. Para muchos brasileños de la generación de los años cincuenta y sesenta, Garrincha fue incluso más querido que Pelé”.
(“Fue campeón del mundo –lee el Sisimite– en 1958 y 1962. Cuando Pelé se lesionó en la fase de grupos, Garrincha asumió el liderazgo absoluto de Brasil”. “Condujo prácticamente solo a la selección hacia el bicampeonato, marcando goles decisivos y siendo un tormento permanente para las defensas rivales”. “Terminó como mejor jugador del mundial (Balón de Oro) y compartió el título de máximo goleador del torneo, un logro excepcional para un extremo derecho”. -Muchos historiadores –ilustra Winston– lo consideran “el mejor regateador de todos los tiempos”. “Su forma de desequilibrar era tan impredecible que los defensores sabían hacia donde iba a salir… y aun así no podían detenerlo”. Su apodo, “Alegría del Pueblo”, reflejaba que la gente acudía al estadio no solo para ver ganar a Brasil, sino para disfrutar del espectáculo que ofrecía”. “Si hubiera que elaborar un “once histórico” exclusivamente por lo realizado en los mundiales, Garrincha ocuparía casi sin discusión el extremo derecho”. “Muchos especialistas consideran que la delantera formada por Garrincha, Pelé y Maradona, con Messi como enlace o falso delantero según el esquema, reúne el mayor talento individual que ha pisado una Copa del Mundo”).


