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domingo, julio 19, 2026

Volcán Campi Flegrei se agita y alerta a científicos

Una serie de potentes terremotos en Campi Flegrei, un supervolcán ubicado cerca de Nápoles, Italia, ha generado nuevas alarmas entre científicos y autoridades.

El pasado mayo, un sismo de magnitud 4,4 —el más fuerte en 40 años— sacudió la región, sumándose a más de 3.000 pequeños temblores registrados en los últimos seis meses, una cifra muy por encima de la media habitual.

Estos eventos han encendido las alertas, ya que suelen preceder a erupciones volcánicas, al indicar acumulación de presión subterránea.

Además, se ha detectado un incremento significativo en las emisiones de gases volcánicos, especialmente dióxido de carbono.

El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV) informa que diariamente se liberan entre 4.000 y 5.000 toneladas de CO₂, lo que podría ser una señal de que el magma está ascendiendo hacia la superficie.

“El magma se encuentra ahora a solo unos kilómetros de profundidad”, alertó el INGV, advirtiendo que el incremento de presión podría desencadenar una erupción con escasa o nula advertencia.

Un reciente estudio liderado por Gianmarco Buono, de la Universidad de Nápoles Federico II, determinó que cerca del 80 % del CO₂ liberado por el cráter Solfatara proviene directamente del magma, lo que refuerza la preocupación. El 20 % restante se origina en reacciones naturales entre fluidos calientes y rocas.

Además del aumento de gases y temblores, se ha registrado un fenómeno de “bradisismo” en la zona, un levantamiento del terreno causado por la presión interna del volcán.

En la ciudad de Pozzuoli, por ejemplo, el suelo ha subido unos 1,45 metros desde 2005. Un estudio reciente indica que la corteza terrestre en la zona ha pasado de doblarse a agrietarse, lo que puede preceder una erupción.

Campi Flegrei, que significa “campos ardientes”, tuvo su última erupción en 1538. Sin embargo, es considerado un volcán potencialmente catastrófico, con una erupción masiva hace unos 40.000 años que afectó el clima global.

El supervolcán representa una amenaza directa para más de cuatro millones de personas en Nápoles y zonas aledañas.

Las autoridades han elevado el nivel de alerta a amarillo desde 2012 y han implementado planes de evacuación, aunque aún se cuestiona la capacidad de ejecutarlos eficazmente en una emergencia.

Una gran erupción podría devastar la región, destruir infraestructura, cortar servicios básicos y lanzar nubes de ceniza que paralizarían vuelos y dañarían la agricultura. Incluso podría tener impactos climáticos globales, similares a los ocurridos hace miles de años.

Aunque los expertos no pueden predecir con certeza cuándo ocurrirá una erupción, coinciden en que la reciente actividad sísmica y volcánica sugiere que podría suceder antes de lo previsto.

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