La demolición controlada de una de las torres de refrigeración de la planta nuclear de Hartsville, ubicada en el estado de Tennessee, Estados Unidos, se llevó a cabo con éxito este sábado, marcando un nuevo capítulo en el desmantelamiento de instalaciones nucleares que quedaron inconclusas desde hace décadas.
Las imágenes, ampliamente difundidas en medios y redes sociales, muestran cómo la gigantesca estructura de concreto se desploma en cuestión de segundos tras la activación de más de 400 kilos de explosivos estratégicamente colocados en su base.
El operativo fue ejecutado por una empresa especializada en demoliciones industriales, con estrictos protocolos de seguridad.
La planta nuclear de Hartsville fue un ambicioso proyecto impulsado por la Tennessee Valley Authority (TVA) en los años setenta, destinado a construir cuatro reactores que aportarían energía a la región.
Sin embargo, la obra nunca se completó debido a sobrecostos, problemas técnicos y la disminución de la demanda energética en la época, quedando varias de sus infraestructuras abandonadas por décadas.
La torre demolida formaba parte de las estructuras nunca utilizadas y se había convertido en un ícono de abandono en la zona.
Para los habitantes locales, su desaparición es vista como un paso hacia la recuperación y el uso productivo del terreno, que ahora se perfila para futuros proyectos de desarrollo energético y comercial.
La TVA informó que la demolición forma parte de un plan integral de limpieza y reacondicionamiento del área, con el objetivo de liberar espacio para nuevas inversiones.
“Este proceso nos permite cerrar un ciclo de más de 40 años y preparar el camino para que el sitio tenga un valor real para la comunidad”, indicó un portavoz.
Expertos en energía y seguridad nuclear destacaron que operaciones como la de Hartsville son un recordatorio de la compleja herencia de la infraestructura nuclear en Estados Unidos: proyectos inconclusos, altos costos y la necesidad de encontrar nuevas formas de uso sostenible para terrenos antes destinados a la energía atómica.
La jornada concluyó sin incidentes y bajo la atenta mirada de técnicos, autoridades locales y curiosos que se reunieron en las cercanías para presenciar el derribo de la imponente torre, que desapareció en una nube de polvo en pocos segundos, cerrando así un capítulo de la historia energética de Tennessee.


