Un hombre que fue declarado clínicamente muerto durante una cirugía tras un intento de suicidio aseguró haber experimentado una vívida y terrorífica visión del infierno, donde fue testigo de un paisaje desolador y la presencia de entidades demoníacas gigantescas.
Steve Kang, exmonje budista y actual pastor cristiano en Los Ángeles, relató su estremecedora experiencia en una entrevista con el Daily Star, describiendo el lugar al que fue transportado mientras su cuerpo permanecía inerte en la mesa de operaciones.
“Era un lugar al que no quieres ir”, afirmó, visiblemente conmovido.
Kang explicó que durante su juventud fue adicto a las drogas, incluyendo metanfetamina, éxtasis y una mezcla que él mismo denominaba “el cuenco de la muerte”.
Asegura que una entidad demoníaca lo impulsó a atentar contra su vida, llevándolo al borde de la muerte.
Durante la intervención quirúrgica en la que los médicos intentaban salvarlo, Kang dijo haberse encontrado en una dimensión oscura, sin luz, vegetación ni signos de vida.
«No había un gramo de hierba, era solo un suelo rocoso», describió. En medio del árido paisaje, vio docenas de almas en agonía y se percató de una pesada cadena clavada en su abdomen.
A su alrededor, figuras encapuchadas del tamaño de edificios lo observaban en silencio. “Sabía que estaban a cargo de ese lugar. Eran altísimos, de tres a cinco pisos de altura”, relató.
En conversación con el podcaster Vlad Savchuk, Kang explicó que aunque fue criado como budista y no creía en el infierno, esa experiencia cercana a la muerte le reveló una “conciencia sobrenatural”. “Supe que era un pecador, que merecía estar allí porque era una mala persona”, confesó.
Según Kang, la duración física del episodio fue de ocho horas, pero para él pasó como si fueran solo quince o veinte minutos.
Fue su madre quien, en su desesperación, recurrió al único amigo cristiano de su hijo —quien también era su proveedor de drogas— para reunir un grupo de oración.
“El médico dijo que fue un milagro”, recordó Steve, atribuyendo su recuperación no a la medicina, sino a la intervención divina.
La experiencia marcó un punto de inflexión en su vida. A partir de ese momento, abandonó sus raíces budistas, superó su adicción y se convirtió en pastor evangelista.
Hoy lidera la Iglesia Comunitaria del Evangelio en Los Ángeles y dedica su vida a predicar el cristianismo.
“Casi no quiero que ni siquiera Hitler vaya allí. No quiero que mis peores enemigos vayan allí”, concluyó, al referirse al horror que asegura haber presenciado.


