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Honduras
sábado, julio 18, 2026

¿Verla venir?

(EN carretera: Beatrice descubre el “folclor vial” hondureño). Beatrice (riendo): -Me contó una amiga hondureña de un señor Caine que tenía un bus que iba y venía de Comayagua. -Dice

Cuatro horas era lo normal. Ruperto: -Era carretera de tierra, un subibaja toda, llena de curvas, de Tegucigalpa a San Pedro Sula. Beatrice: -Pues atrás, en el guardafango, tenía pintado: “El Crucero del Amor”. Y según ella, en el viaje la gente se conocía, se hacían novios… y hasta se casaban en el camino. Pero algo más grave. “Al arribar al destino ya llegaba embarazada”. Y la abuela le advertía: “Cuidadito mijita, en ese viaje”. Qué bella. Ruperto: -Mejor ese que otro que llevaba pintado en el bómper: “La Vida No Vale Nada”… (Ruperto sigue conduciendo mientras Beatrice mira por la ventana. De pronto, un agente de tránsito les hace señales). Agente: -Buenas tardes. Oríllese amigo. Beatrice (susurrando): -¿Qué pasó? Ruperto: -Nada… rutina, supongo. Agente: -¿Sabe por qué lo paré? Ruperto: -No oficial. Agente: -Mi jefe ha pedido revisar que todo conductor ande los accesorios necesarios para circular.

Beatrice (impresionada): -Oh, qué profesionales. Pura precaución. Ruperto (sin verla): -Esperate, esto comienza. (Se bajan. El agente pide abrir el baúl). Agente: -A ver… ¿anda la gata, llave de ruedas, triángulos y llanta de repuesto? Ruperto: -Sí hombre, allí deben estar, mírelas. La llanta de repuesto va abajo, levantando esa lona. Agente: -Ajá… parece que todo está en orden. ¿Y foco de mano, por si se quedan a medianoche? Ruperto: -En la guantera. Agente: -¿La revisión y su licencia de conducir? Ruperto: -Aquí las tiene. Agente: -Usted anda preparado. (El agente ve la pistola cuando Ruperto abre la guantera). Agente (alzando la voz): -¡Arriba las manos! ¿Y esa pistola? Beatrice (palideciendo): -¡Ruperto! Ruperto: -Tranquila. Aquí está el permiso. Está registrada. Agente: -¿Y por qué anda armado? Ruperto: -Por la delincuencia… y por protección de ella. Agente (viendo a Beatrice): -¿Y es que ella corre peligro? Ruperto: -Pues lea las noticias en LA TRIBUNA. Aquí nadie está a salvo.

Y como decía el maistro… ¡nunca se sabe! Agente: -Pero si para eso estamos nosotros, ¿o es que estamos pintados? Ruperto: -Sí pero mejor prevenir, por si las moscas, que lamentar. Agente (cambiando tono): -Bueno de todos modos… le voy a hacer una esquela. Ruperto (intrigado): -¿Y ahora por qué? Agente: -No me había fijado que el carro tiene una vía trasera quebrada. Ruperto: -Rajado el caucho, pero funciona. Vaya a comprobar, estoy pidiendo la señal, y la luz está pispileando. Beatrice (confundida): -¿Qué es “vía”? Ruperto: -La mica de la luz trasera. Agente (acercándose más): -Ni modo, pero… si no quiere sanción, sepa Judas si no haiga algo malo que no haiga visto… coopere con algo para el pescadito. Beatrice (abriendo los ojos): -¿Pescadito? Ruperto (murmurando): -“El pescadito” de Semana Santa. Beatrice: -Pero si no estamos en Semana Santa. Ruperto: Será, entonces, para la próxima… pero, mejor estese quieta.

(Ruperto revisa rápidamente su cartera.) Agente: -Pero si me los va a dar… que me los pase ella y por la puerta del pasajero. (El agente se arrima discretamente a Beatrice, sin verla directamente). -Démelo con disimulo. (Ruperto encuentra únicamente cinco lempiras sueltos. Los enrolla y los entrega). Beatrice (helada le entrega los billetes estrujados que le dio Ruperto). (El agente guarda sigilosamente el dinerito en la bolsa del pantalón sin verlo). Ruperto arranca el carro y acelera. Beatrice: -¡Maneje despacio! Ruperto (riéndose): -Es que cuando vea cuánto le di… capaz me alcanza. Beatrice: -¿Y si revisa cuánto le diste? Ruperto (riendo fuerte): -Con cinco desplumados, así de cara que está la vida, no le alcanza para nada al pobre. Beatrice (mirando al frente, todavía nerviosa): -¿Qué son desplumados? Ruperto: -La foto del indio Lempira en los billetes que, con la devaluación, – el marimbazo que se pegó cayendo del Congolón– el penacho se le quedó sin plumas. (Sisimite: -Esos del colectivo son bárbaros. Montón de mensajes a aquel que dijimos diciéndole: ¿y usted cuándo ha viajado en bus o se ha montado a un taxi? Winston: -Sí, pero eso de las mordidas, que conste, era folclor antiguo. No hay que ser ingratos con los cuilios, después de todo exponen sus vidas, protegiendo las ajenas. No es lo mismo verla venir que platicar con ella…).

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