Un nuevo sismo de magnitud 4.6 estremeció este lunes por la mañana a Caracas y al estado costero de La Guaira, apenas cinco días después de los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que dejaron una estela de destrucción en el norte de Venezuela.
El movimiento telúrico ocurrió poco después de las 7:00 de la mañana (hora local) y fue sentido con fuerza por miles de habitantes, quienes nuevamente salieron de sus viviendas por temor a nuevos derrumbes.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ubicó el epicentro a unos 27 kilómetros al norte de Caraballeda, uno de los sectores más golpeados por la emergencia.
La réplica se registra en momentos en que cientos de rescatistas venezolanos e internacionales mantienen una intensa búsqueda entre los escombros con la esperanza de encontrar personas con vida.
Las probabilidades disminuyen con el paso de las horas, pero continúan produciéndose rescates que mantienen viva la esperanza.
El balance oficial de víctimas mortales ronda las 1,450 personas, mientras que otras fuentes reportan que la cifra se acerca a los 1,500 fallecidos. Además, más de 3,100 personas han resultado heridas y alrededor de 12,700 permanecen desplazadas por la destrucción provocada por los terremotos.
Las estimaciones de organismos internacionales indican que cerca de 50,000 personas continúan desaparecidas o sin ser localizadas, aunque las autoridades venezolanas no han emitido una cifra oficial de desaparecidos.
La Guaira continúa siendo el epicentro de la tragedia. Edificios colapsados, estructuras inclinadas y barrios enteros reducidos a escombros forman parte del panorama que enfrentan los equipos de emergencia.
Según el Gobierno venezolano, 774 edificios sufrieron daños, de los cuales 189 colapsaron por completo.
Mientras avanzan las labores de rescate, la comunidad internacional mantiene el envío de ayuda humanitaria y equipos especializados para atender una de las peores catástrofes naturales registradas en Venezuela en más de un siglo.


