En Honduras, las cifras sobre salud mental reflejan un escenario alarmante que ha encendido las alertas de organismos de derechos humanos y autoridades sanitarias. Entre 2020 y marzo de 2026, el suicidio se ha consolidado como una de las principales causas de muerte en el país, según datos oficiales.
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) reporta que en un periodo de 75 meses se han registrado aproximadamente 2,906 casos de suicidio, lo que equivale a una víctima cada 19 horas.
Esta estadística evidencia la magnitud de la crisis de salud mental que enfrenta la población hondureña y la urgencia de fortalecer las políticas públicas de prevención.
La coordinadora de la Defensoría de Personas con Discapacidad del Conadeh, Betina Hernández, hizo un llamado a las autoridades para priorizar la atención en salud mental como un derecho humano fundamental dentro del sistema de salud.
Hernández explicó que factores como la pobreza, la violencia, la falta de oportunidades y las condiciones de vulnerabilidad social influyen directamente en el deterioro de la salud mental.
Además, señaló que el sistema sanitario cuenta con recursos limitados para atender esta problemática.
El informe también destaca que los hospitales psiquiátricos presentan sobrepoblación y que en muchos casos los pacientes dados de alta no cuentan con redes familiares de apoyo, lo que genera situaciones de abandono.
Asimismo, se advierte la falta de centros especializados para la atención temporal o permanente de personas con trastornos mentales sin familia responsable.
Otro punto crítico es la escasez de psiquiatras infantiles, lo que dificulta la atención temprana de menores de edad, a pesar de que se han registrado casos de suicidio en niños y adolescentes.
Las estadísticas revelan que el 82 % de las víctimas son hombres y el 18 % mujeres, con presencia en diversos sectores laborales y sociales.
Además, los departamentos con mayor incidencia son Francisco Morazán, Cortés, Comayagua, Choluteca y Copán, que concentran más de la mitad de los casos reportados.
Finalmente, los datos indican que los grupos más afectados tienen entre 22 y 29 años, seguidos por personas de 30 a 39 años, adolescentes de 11 a 18 años y adultos mayores de 60 años, lo que evidencia que el fenómeno impacta a distintos sectores de la población sin distinción de edad. (Con información de Proceso Digital)
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