BEATRICE, recorriendo la carretera de La Lima– (Conversación dentro de un bus de ruta, la extranjera abanicándose con un mosqueador; pasajeros sudando de calor, y ni hablar de la aromática fragancia que se respira). Beatrice: (viendo la fila interminable de carros): —¿Por qué todos manejan tan despacio aquí? Ruperto: —Espérese… allá adelante ya se divisa el “Tufoso” alias “el chance”. Beatrice: —¿El… qué? Ruperto: —El puente sobre el río Sauce. Beatrice: —¿Y por qué le dicen así? Ruperto (riendo): —Porque cuando a alguno le caen mal los frijoles recalentados… ahí se le presenta el “chance”. Beatrice (abriendo mucho los ojos): —No quiero ni imaginar… pero ya entendí. (De pronto suena la sirena de una ambulancia. Todos se apartan. Atrás, varios carros aprovechan y se pegan detrás avanzando rápido). Beatrice: —¡Mira! ¡Todos siguen a la ambulancia! Qué solidarios, ¿van a acompañar el enfermo al hospital? Ruperto: —Ojalá así fuera… es la “filita india de vivos”; se le cuelgan atrás a la ambulancia, para capear el tráfico. Beatrice: —¿Eso es legal? Ruperto: —Legal no sé… picardía es lo que es.
Pasajero atrás (gritando): —¡Qué bien esa animala, nos ayudó a pasar! Beatrice: —¿Oiste, le dijo “animala” a la ambulancia? Ruperto: —Sí, y esta vetusta cháchara en la que vamos es otro “animal”. (Más adelante los carros empiezan a detenerse). Beatrice: —¿Cuál es el congestionamiento? Ruperto: —Parece accidente. Beatrice: —Oh… qué triste. Ruperto: —Espérese… aquí el problema no solo es el accidente. Beatrice: —¿Entonces? Ruperto: —Que todo mundo se detiene a ver. (Varios conductores bajan la velocidad exageradamente, asomando la cabeza por la ventana. Algunos casi se estacionan). Beatrice: —¡Pero están bloqueando el paso! Ruperto: —“Noveliando”. Beatrice: —¿Qué significa eso? Ruperto: —Curioseando… como si fuera espectáculo de telenovela. (Desde atrás un hombre en un pick-up con carrocería de madera y un rótulo colgando que dice “SE HACEN FLETES” pega un grito). Fletero: —¡Ya muévanse hombre! ¡Ni que estuvieran cobrando la entrada metidos! Beatrice (riéndose): —¿Qué significa “metidos”? Ruperto: —Entrometidos, encismados. Aquí los velones no pierden oportunidad de ver qué pasó. Beatrice: —¿Y esos niños por qué van colgados atrás del pick-up? Ruperto: —Los guirritos. Beatrice: —¿Y qué hacen, no es peligroso? Ruperto: —Van “chorbeliando”. Y puede ser peligroso pero el raite les cae de gratis. Beatrice: —¿“chorbe”…qué? Ruperto: —Significa ir molestando, jugando, haciendo relajo. Beatrice (después de hacer la insufrible cola, viendo el caos moverse milagrosamente): —Debo admitir algo… Ruperto: —¿Qué pues? Beatrice: —Todo esto parece un absoluto desorden… pero extrañamente fluye, y con tan pocas señales de tránsito. Ruperto: —Así es este pintoresco paisaje acabado. Beatrice: —Ambulancias convertidas en carril rápido, puentes con fama digestiva, gente viendo accidentes como estreno de cine…
Ruperto: —Y esperate que se atraviese una vaca. Beatrice: Sí, eso lo vi el otro día allá en el mero periférico de la capital. Ruperto: -Y hasta los chuchos están bien amaestrados porque se detienen a la orilla de la carretera y ven para todos lados antes de pasar hechos una bala. Beatrice —Creo que aquí sobrevivir depende menos de las leyes… y más del instinto. Ruperto: —Exactamente; del instinto de supervivencia. Beatrice: —¿Y cuánto falta para llegar? Ruperto: —Ahorita. (Sisimite: —La antropología tercermundista. Aquí aprenden que “ahorita” no tiene horario, que “ya voy” no implica movimiento y que “se me subió el indio” no requiere escalera. Winston: ¿Y qué dirán de las moscas? Allá en la civilización, si se encuentran, son bien ariscas. No consienten que uno se acerque cuando salen disparadas. Aquí se acostumbraron a las personas y son bien confianzudas. Casi que se pueden tocar con el dedo y pegarles un empujón. Sisimite: —Lo admirable es que, pese al caos, el país, improvisando, camuflajeando, sigue funcionando. Winston: —Claro. Porque cuando la realidad es absurda, hay que ingeniarse de la habilidad, casi mágica, de hacer cotidiano lo improbable. Y para disimular la fatalidad, el humor es un escape).


