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domingo, julio 19, 2026

Trump tiene un dilema sobre Irán: el conflicto se ha vuelto impopular, vienen elecciones en noviembre y Teherán no se rinde

Un análisis de Alberto García Marrder, desde Madrid. Para PROCESO DIGITAL, LA TRIBUNA y EL PAIS de Honduras.

Al presidente Donald Trump se le complica la guerra de Irán y no sabe cómo terminarla. Trump tiene que decidir muy pronto que soldados “Marines” traten de abrir el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico o invadan la crucial isla iraní de Jark.

Y en ese dilema, está la opción de retirarse como una triunfal “misión cumplida”, que Irán, deseosa de seguir el conflicto, consideraría como una “humillante retirada”.

Trump tiene varios aspectos a considerar: La guerra con Irán se está volviendo impopular en Estados Unidos y en noviembre están las elecciones del congreso de “mid term” o ”medio termino” que puede ser desastrosas para los republicanos si pierden el control de las dos cámaras.

Trump hizo su pasada campaña electoral prometiendo que no llevaría al país guerras prolongadas, como la de Vietnam. Y esta de Irán podría llegar a ser una de varios años y no de tres o cuatro meses, como dice el Secretario de Estado, Marco Rubio.

Donald Trump, con su gorra USA, dirige una reunión sobre la guerra de Irán.Lo escucha Susie Wiles, Jefa de Gabinete . En medio ,Marco Rubio, Secretario de Estado.

Trump se siente agobiado como el barril de petróleo supera ya los cien dólares y empieza esta guerra de Irán a afectar la economía mundial.

Y hay otro factor a tener en cuenta: esta guerra ya se está globalizándose, ya no es solo Estados Unidos e Israel contra Irán. Ya grupos terroristas como los Huties  del Yemen, Hezbolá del Líbano y Hamas de Gaza anuncian que lucharan contra “los invasores”. Y los países aliados del Golfo quieren unirse contra Irán.

Trump se jacta, y con razón, que sus misiles y drones han acabado con la fuerza naval iraní, y casi con la aérea. Pero con las minas que ha puesto en el Estrecho de Ormuz, donde pasa un 20 por ciento del petróleo mundial (especialmente de Arabia Saudí), Irán ha provocado un valioso golpe militar.

Pero teme, y también con razón, que le va ser muy difícil defender la isla Jark de un ataque anfibio, terrestre y aéreo de fuerzas norteamericanas. En esa isla, el régimen persa tiene su estructura para exportar petróleo.

Teherán ya ha anunciado que un ataque a esa esa isla de Jark seria un”baño de sangre” de americanos y un buen números de soldados serian “rehenes de guerra”. Y eso es precisamente lo que Trump quiere evitar: que Teherán exhiba a soldados americanos como rehenes.

(Ya en el año 1979, estudiantes iranies tomaron como rehenes a 52 diplomáticos norteamericanos en la embajada de Estados Unidos durante 66 días. Y una operación para rescatarlos  fue un estrepitoso fracaso).

Trump, con su estilo errático y voluble, suele extender el plazo para que sus demandas sean cumplidas. En este caso, parece que suelen ser para darse mas tiempo asimismo.

EL portaaviones Tripoli y su unidad de apoyo de cuatro destructores se dirige a toda velocidad al Medio Oriente con unos 3,500 “Marines”, con el aparente propósito de recuperar unos 900 libras de uranio enriquecido,  en bunkers bajo tierra en el este del  pais. Antes que Irán produzca su primera bomba atómica.

Por otro lado, la División 82 aerotransportada espera el Ok de Trump para tratar de reabrir el Estrecho de Ormuz y de desembarcar en la isla de Jark, en el sur. Objetivos altamente difíciles y que podrían agravar (y prolongar) el conflicto.

El conflicto de Irán es la primera guerra en la que se esta utilizando, y a gran escala, la Inteligencia Artificial, que diseña los posibles objetivos dentro de Irán. Lo que está creando las protestas de las empresas de IA, que no quieren que sus productos sean utilizados con fines militares.

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