El hondureño Brayan Omar Sánchez solicitó este lunes la intervención de la Cancillería de Honduras para gestionar su retorno a Estados Unidos, luego de asegurar que fue deportado al continente africano pese a contar con protección migratoria y sin haber autorizado su traslado.
El caso cobró notoriedad después de que familiares del compatriota denunciaran públicamente que las autoridades estadounidenses lo enviaron a Senegal, donde actualmente permanece en condiciones que calificó como precarias.
En declaraciones concedidas a Radio América, Sánchez relató que llegó a Estados Unidos siendo menor de edad tras huir de Honduras, donde, según afirmó, varios miembros de su familia fueron asesinados por estructuras criminales en Juticalpa, Olancho.
Explicó que solicitó asilo político y posteriormente obtuvo un estatus migratorio que, de acuerdo con su versión, impedía que fuera deportado a Honduras o a un tercer país.
El hondureño aseguró que fue detenido el pasado 13 de mayo por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y trasladado a un centro de detención.
Sostuvo que nunca firmó un documento aceptando su deportación y denunció que las autoridades incumplieron los procedimientos legales al enviarlo fuera del continente americano.
Sánchez indicó que inicialmente las autoridades le plantearon la posibilidad de ser enviado a México, pero recordó que durante su paso por ese país fue víctima de robos y agresiones, además de presenciar el secuestro de otros migrantes, por lo que decidió entregarse a las autoridades estadounidenses para solicitar protección.
Sin embargo, afirmó que terminó siendo trasladado a África, donde asegura vivir una situación de extrema dificultad.
Según relató, permanece junto a otros migrantes, entre ellos ciudadanos cubanos, en un apartamento del que, según dijo, no pueden salir libremente y donde enfrentan escasez de agua, alimentos y energía eléctrica.
El hondureño también denunció que llegó al país africano con 20 dólares en efectivo, pero aseguró que el dinero le fue confiscado por las autoridades aduaneras, dejándolo sin recursos para cubrir necesidades básicas.
Asimismo, manifestó que antes de ser deportado recibió una notificación sobre una próxima audiencia ante un juez federal, quien revisaría las pruebas relacionadas con su detención y el caso de violencia que sufrió su familia en Honduras.
No obstante, señaló que agentes migratorios lo retiraron de la celda y lo abordaron en un vuelo con destino al continente africano antes de que el proceso judicial concluyera.
Ante esta situación, Sánchez hizo un llamado al Gobierno de Honduras para que, a través de la Cancillería y en coordinación con las autoridades estadounidenses, realice las gestiones diplomáticas necesarias que le permitan regresar a Estados Unidos y continuar con su proceso migratorio.


