San Pedro Sula, la capital industrial de Honduras, vive una nueva crisis en el sector transporte. Este viernes, los conductores de la ruta 7 decidieron paralizar sus labores en protesta por el incremento de asaltos armados que sufren diariamente durante sus jornadas laborales.
Los transportistas denunciaron que los atracos dentro de las unidades se han incrementado notablemente en las últimas semanas, generando un ambiente de inseguridad que ha provocado miedo entre los choferes, quienes aseguran no contar con garantías mínimas de protección.
“Nos sentimos desprotegidos, y la inseguridad ya no nos permite seguir trabajando con normalidad”, señalaron.
A pesar de que en múltiples ocasiones han solicitado a las autoridades realizar patrullajes preventivos y brindar acompañamiento en las rutas, los transportistas aseguran que no han recibido una respuesta efectiva que garantice su seguridad ni la de los pasajeros.
Además del impacto en la seguridad, los choferes afirmaron que esta situación ha comenzado a afectar económicamente al sector, pues muchos usuarios han optado por dejar de utilizar la ruta 7 por temor a ser víctimas de asaltos durante sus viajes.
Honduras atraviesa una etapa crítica en materia de violencia, donde la inseguridad afecta a diversos sectores de la sociedad.
San Pedro Sula, en particular, ha sido foco constante de altos índices de criminalidad, incluyendo robos, asaltos y homicidios, lo que ha generado alarma entre la población y las autoridades.
El aumento de los delitos, especialmente los asaltos en el transporte público, refleja una preocupante escalada de la violencia en la ciudad, lo que exige medidas urgentes para proteger a los conductores y usuarios, quienes cada día enfrentan riesgos al desplazarse.
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