Una intensa tormenta desató una devastadora inundación durante la madrugada en la ciudad de Mokwa, ubicada en el centro de Nigeria.
El agua sorprendió a los residentes mientras dormían, arrasando viviendas y dejando una escena de destrucción.
Las autoridades han confirmado la muerte de al menos 158 personas, incluidos menores de edad, y reportan veinte desaparecidos.

Más de 50 viviendas fueron completamente destruidas por la fuerza del agua, que se desbordó de forma rápida e incontrolable debido a lluvias inusualmente intensas para esta temporada.
La magnitud del desastre ha sumido a la población local en una grave situación de emergencia.
El gobierno activó de inmediato un protocolo de respuesta que involucra brigadas de rescate, personal médico y voluntarios.

Equipos trabajan sin descanso para hallar sobrevivientes entre los escombros y ofrecer atención a los heridos.
Además, se han habilitado centros temporales para albergar a las familias damnificadas y se distribuyen suministros básicos como agua potable, alimentos y frazadas.
La región ha sido declarada en estado de emergencia mientras continúan las evaluaciones de daños materiales y humanos.
Aunque Mokwa se encuentra en una zona propensa a inundaciones durante la temporada de lluvias, la intensidad del evento tomó por sorpresa incluso a los servicios de defensa civil.

Las autoridades meteorológicas advierten que podrían registrarse más lluvias en los próximos días, por lo que recomiendan a la población permanecer en zonas seguras.
La tragedia deja no solo un alto número de víctimas mortales, sino también cientos de desplazados, cuantiosas pérdidas económicas y una creciente preocupación sobre la vulnerabilidad de las comunidades frente a fenómenos climáticos extremos.
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