Un tiroteo afuera de una iglesia de Salt Lake City dejó el miércoles por la noche dos personas fallecidas y seis más heridas mientras se realizaba un servicio conmemorativo en el interior, informaron autoridades locales.
El incidente ocurrió en el estacionamiento trasero de una casa de culto de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocida comúnmente como la iglesia mormona.
Todas las víctimas eran adultos y al menos tres de los heridos se encontraban en estado crítico, según la policía. Hasta el momento, ningún sospechoso ha sido detenido.
El jefe de policía de Salt Lake City, Brian Redd, aclaró que no hay indicios de que el ataque estuviera dirigido contra la religión ni que fuera un acto aleatorio: “No creemos que esto haya sido un ataque dirigido contra una religión ni nada por el estilo”, señaló.
La iglesia, ubicada en el vecindario noroeste de la ciudad, atiende principalmente a congregantes tonganos y realiza servicios en su lengua materna.
Los disparos alertaron a residentes de un complejo de viviendas cercano, quienes acudieron para socorrer a las víctimas y consolar a los dolientes presentes en el funeral de una persona no identificada.
Brennan y Kenna McIntire, vecinos del lugar, relataron haber escuchado varios disparos mientras veían televisión y salir al estacionamiento para ayudar: “En cuanto me acerqué, vi a alguien en el suelo. La gente lo atendía, llorando y discutiendo”, indicó Brennan.
El lugar fue rápidamente acordonado por la policía; cerca de 100 vehículos y helicópteros se desplegaron en la zona. Las autoridades revisan videos de vigilancia y lectores de matrículas para dar con el responsable.
La alcaldesa Erin Mendenhall expresó su consternación por el ataque: “Esto jamás debería haber ocurrido fuera de un lugar de culto. Esto jamás debería haber ocurrido fuera de una celebración de la vida”.
Por su parte, la iglesia colaboró con las autoridades y agradeció la rápida respuesta de los primeros en llegar: “Extendemos nuestras oraciones por todos los afectados por esta tragedia y expresamos nuestra profunda preocupación de que cualquier espacio sagrado destinado al culto pueda ser objeto de cualquier tipo de violencia”, declaró Sam Penrod, portavoz de la institución.
El hecho ha generado alarma en Utah, donde aproximadamente la mitad de los 3,5 millones de habitantes profesan la fe mormona.
La tensión religiosa se ha intensificado tras el tiroteo ocurrido el mes pasado en una iglesia de Michigan, donde un exmarine abrió fuego y mató a cuatro personas, motivado por creencias antirreligiosas contra los Santos de los Últimos Días.


