Jonathan Ross, agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), fue suspendido de sus funciones mientras se realiza la investigación por la muerte de Renee Good, ocurrida el pasado 7 de enero en Mineápolis.
La información fue confirmada por Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Interna (DHS), quien indicó que Ross se encuentra en licencia administrativa.
La muerte de Good provocó protestas en distintas ciudades de Estados Unidos, que se intensificaron tras el deceso de Alex Pritti, un enfermero de 37 años, abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza en una redada migratoria en la misma ciudad.
Los dos agentes involucrados en ese caso también fueron suspendidos.
Según la versión de la Administración Trump, Ross actuó en defensa propia, pues Good habría intentado atropellarlo con su vehículo mientras maniobraba para retirarlo de la zona de la redada. El vicepresidente JD Vance defendió al agente, asegurando que gozaba de “inmunidad absoluta”.
La investigación del FBI sobre la muerte de Good ha sido criticada por autoridades estatales de Minnesota, a las que se les negó acceso a pruebas.
La fiscalía estatal obtuvo una orden judicial para impedir que el DHS o agencias federales destruyan o alteren evidencias relacionadas con el caso.
Legisladores demócratas del Comité Judicial del Senado instaron al Departamento de Justicia a abrir una investigación de derechos civiles sobre el incidente.
En su carta, subrayaron que la decisión del DOJ de no actuar refleja una tendencia a priorizar la agenda de deportaciones masivas sobre la protección de los derechos civiles.
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