Las gemelas alemanas Ellen y Alice Kessler, célebres cantantes y bailarinas que marcaron el panorama artístico de Europa y Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX, pusieron fin a sus vidas de manera autónoma este lunes, a los 89 años.
La Sociedad Alemana para una Muerte Digna (DGHS, por sus siglas en alemán) organizó el suicidio asistido, del que las artistas eran miembros desde hacía tiempo.
Un portavoz de la DGHS confirmó que las hermanas habían decidido hace años someterse a este procedimiento y habían elegido específicamente el 17 de noviembre para su muerte. «Las gemelas Kessler llevaban mucho tiempo involucradas en el suicidio asistido», indicó el vocero.
Hacia el mediodía, una patrulla se desplazó a la residencia de las Kessler, ubicada al sur de Múnich, únicamente para confirmar el fallecimiento y descartar cualquier hecho criminal.
Las artistas no tenían hijos y, según lo estipulado en su testamento, serán enterradas juntas en la misma urna. «Unidas en la muerte. Así es como nos gustaría», había declarado Ellen Kessler al diario Bild en 2024.

Nacidas el 20 de agosto de 1936 en Nerchau, Sajonia, las gemelas fueron instruidas en danza por su padre en un entorno familiar marcado por la violencia y el alcoholismo.
Rápidamente ingresaron a la escuela de danza de la Ópera de Leipzig, y tras abandonar Alemania Oriental antes de la construcción del Muro de Berlín, comenzaron su carrera internacional.
En 1952, obtuvieron un contrato en el teatro de revista Palladium de Düsseldorf, lo que llamó la atención del director del Lido de París, quien impulsó su trayectoria en Europa.
Durante la década de 1960, realizaron una gira mundial que las llevó a escenarios en Nueva York, Caracas, Mónaco, Barcelona, Buenos Aires y Sídney.
También aparecieron en programas de televisión internacionales y películas, compartiendo escenario con artistas legendarios como Frank Sinatra, Fred Astaire y Harry Belafonte.
Su talento fue especialmente aclamado en Francia, Italia y Estados Unidos. Incluso pasados los 80 años, continuaron en los escenarios, participando en el musical de Udo Jurgens Nunca he estado en Nueva York.
La partida de Ellen y Alice Kessler marca el cierre de una vida dedicada al arte y al espectáculo, dejando un legado que trascenderá generaciones.


