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sábado, julio 18, 2026

Sobrepeso aumenta riesgo de desarrollar 13 clases de cáncer

La obesidad y el sobrepeso no solo afectan la salud metabólica y cardiovascular; investigaciones recientes publicadas en revistas de referencia como The Lancet y JAMA confirman que el exceso de grasa corporal está directamente asociado con la aparición de al menos 13 tipos diferentes de cáncer, posicionando a la obesidad como uno de los factores de riesgo prevenibles más relevantes junto al tabaco y el alcohol.

El exceso de tejido adiposo funciona como un órgano metabólicamente activo que genera inflamación crónica, altera la producción hormonal y debilita las defensas naturales frente al cáncer. Este entorno biológico explica que la obesidad esté detrás del 10 % de todos los diagnósticos oncológicos y de hasta el 50 % de tumores como el de endometrio o hígado.

“La obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo para varios tipos de cáncer. ¿Por qué? Una reseña de JAMA lo explica de manera detallada”, destacó el reconocido médico estadounidense Eric Topol a través de su cuenta en X.

Los expertos señalan que los tumores asociados al sobrepeso incluyen cáncer de endometrio, colorrectal, hígado, páncreas, riñón, vesícula biliar, esófago, mama posmenopáusica, ovario, tiroides y mieloma múltiple. La obesidad favorece el crecimiento tumoral mediante cambios metabólicos, hormonales e inmunológicos, así como inflamación crónica y alteración del microbioma intestinal.

La doctora Juliana Gómez explicó que la obesidad no tratada puede reducir la expectativa de vida entre 5 y 20 años y constituye la puerta de entrada a más de 200 complicaciones, entre ellas diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y apnea del sueño. “La obesidad no es una cuestión de falta de voluntad, sino un desajuste metabólico. Las dietas restrictivas suelen fracasar; lo que funciona es un cambio de hábitos sostenible”, añadió.

En Argentina, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, seis de cada diez adultos presentan exceso de peso, mientras que la obesidad infantil afecta a más del 40 % de niños y adolescentes, lo que anticipa una mayor carga de enfermedad en las próximas décadas.

El doctor Marcos Lahera destacó que la obesidad es el tercer factor de riesgo modificable para el cáncer, después del tabaco y el alcohol. “Incluso en pacientes diagnosticados, la pérdida de peso mejora la respuesta al tratamiento oncológico”, aseguró.

Los mecanismos biológicos implican producción de citoquinas inflamatorias, aumento de estrógenos, resistencia a la insulina y alteración del sistema inmune, creando un entorno propicio para la proliferación tumoral y la evasión de la muerte celular. Estudios muestran que el cáncer de endometrio presenta un riesgo hasta siete veces mayor en personas con obesidad grado III, y que la pérdida intencionada de más del 10 % del peso corporal, ya sea mediante cirugía bariátrica o fármacos como agonistas de GLP-1, reduce la incidencia de cáncer relacionado con obesidad.

Además, mantener un peso saludable disminuye hasta un 50 % la mortalidad por cáncer y mejora la respuesta a los tratamientos existentes. La evidencia científica respalda la prevención del sobrepeso como estrategia fundamental para reducir la incidencia de tumores y proteger la salud a largo plazo.

La revisión concluye que “la obesidad crea activamente las condiciones necesarias para que el cáncer prospere”, consolidando el control del peso corporal como prioridad de salud pública.

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