Honduras prevé importar un millón de quintales de frijol para garantizar el abastecimiento del mercado nacional, en un escenario marcado por las condiciones climáticas adversas y las preocupaciones del sector productivo sobre el comportamiento de la próxima cosecha.
El titular de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Abraham Molina, informó este sábado que la mayor parte del frijol que se pretende adquirir provendría de Nicaragua, aunque también existe la posibilidad de recurrir a otros países centroamericanos debido a los mecanismos de libre comercio vigentes en la región.
La decisión ocurre pese a que Honduras mantiene una reserva estratégica de 120 mil quintales de frijol y 76 mil quintales de maíz, de acuerdo con las cifras oficiales divulgadas por las autoridades.
La reserva estratégica tiene precisamente el objetivo de responder ante períodos críticos de escasez, déficits de producción o situaciones que puedan afectar el abastecimiento y los precios de los granos básicos. La normativa hondureña faculta al Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) a recurrir a importaciones cuando sea necesario para completar los niveles requeridos de reserva.
Sequía aumenta presión sobre la producción
La necesidad de reforzar las existencias ocurre mientras Honduras enfrenta condiciones climáticas que han complicado las actividades agrícolas en distintas zonas del país.
La SAG ha advertido durante los últimos meses sobre los efectos del fenómeno de El Niño, las lluvias irregulares y la posible intensidad de la canícula. El Gobierno activó medidas de prevención para proteger la producción y concentrar los incentivos agrícolas en regiones con mejores condiciones climáticas.
Organismos especializados también han identificado riesgos de déficit de precipitaciones en zonas como el sur de Francisco Morazán, El Paraíso, Valle, Choluteca y el sur de Comayagua, áreas importantes para la producción de granos básicos.
Ante este panorama, productores y comerciantes han expresado preocupación por una eventual reducción de la oferta de frijol y otros alimentos básicos. Las proyecciones sobre la cosecha de postrera también generan incertidumbre, debido a que la falta de lluvias podría impedir alcanzar los niveles de producción registrados en años anteriores.
No se descartan importaciones de otros granos
Molina tampoco descartó que el país tenga que recurrir a la compra externa de maíz y arroz, dependiendo de la evolución de la producción nacional y de las necesidades del mercado.
La estrategia oficial combina las reservas existentes, las compras a productores nacionales y las importaciones como mecanismos para evitar un eventual desabastecimiento.
El IHMA, por su parte, mantiene como una de sus funciones principales la adquisición de maíz y frijol para fortalecer la reserva estratégica nacional. La institución informó recientemente que trabaja junto con la SAG, la Secretaría de Desarrollo Económico y Banadesa en la definición del precio de garantía para la cosecha de frijol 2026-2027.
La SAG ha insistido en que el Gobierno mantiene acciones para garantizar la disponibilidad de granos básicos, mientras continúa el monitoreo de las condiciones climáticas y de la producción agrícola. En mayo, la institución anunció una inversión de 1,500 millones de lempiras mediante el Programa de Incentivos a la Producción Agrícola, con recursos destinados, entre otros rubros, al fortalecimiento de la producción de frijol.
El reto para las autoridades será mantener el abastecimiento y evitar presiones sobre los precios, al mismo tiempo que se protege a los productores nacionales afectados por la variabilidad climática.


