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sábado, julio 18, 2026

Sepultan en Tegucigalpa los restos de Juan Ramón Matta Ballesteros

Familiares, amigos y allegados dieron el último adiós a Juan Ramón Matta Ballesteros, uno de los personajes más conocidos y polémicos de la historia de Honduras.

Su sepelio se llevó a cabo este domingo en el cementerio Jardines de Paz Suyapa, en la capital hondureña.

El viernes arribaron al país los restos mortales de Matta Ballesteros procedentes de Estados Unidos, donde falleció el pasado 30 de octubre a los 80 años, mientras cumplía una condena en una prisión federal.

Los restos llegaron al aeropuerto internacional de Palmerola, en Comayagua, y posteriormente fueron trasladados a la funeraria La Auxiliadora, ubicada en el bulevar Suyapa, Tegucigalpa.

El domingo, a la 1:00 de la tarde, el féretro fue llevado a la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, donde se realizó una misa de cuerpo presente.

Decenas de personas asistieron a la ceremonia religiosa para despedirlo, entre ellos familiares, antiguos allegados y algunos curiosos atraídos por la notoriedad del personaje.

Posteriormente, el cuerpo fue conducido al cementerio Jardines de Paz Suyapa, donde fue sepultado en un ambiente de solemnidad. Durante las honras fúnebres, sus familiares destacaron su deseo de “descansar finalmente en su tierra natal”.

Una figura marcada por la historia y la polémica

Juan Ramón Matta Ballesteros fue condenado por delitos relacionados con el narcotráfico y permaneció 37 años encarcelado en Estados Unidos.

Considerado por las autoridades estadounidenses como uno de los pioneros del tráfico de drogas en Centroamérica, Matta Ballesteros tuvo un papel clave durante los años ochenta, cuando operaban grandes redes de transporte de cocaína entre Sudamérica y Norteamérica.

Su vida estuvo marcada por episodios que mezclaron poder, crimen y política internacional.

En 1988, su extradición irregular desde Honduras hacia Estados Unidos desató una crisis diplomática y violentas protestas en Tegucigalpa, en las que murieron varias personas.

Años antes, protagonizó una espectacular fuga de la cárcel Modelo de Bogotá, en Colombia, hecho que cimentó su fama de estratega y fugitivo audaz.

Pese a su pasado delictivo, Matta Ballesteros mantuvo la lealtad de su círculo familiar, que siempre defendió su inocencia en algunos cargos.

En sus últimos años, su salud se deterioró debido a la edad y las condiciones carcelarias.

Con su muerte, se cierra un capítulo oscuro y simbólico del narcotráfico en Centroamérica, una historia que aún deja huellas en la memoria colectiva de Honduras y en los expedientes judiciales de la región.

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