El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) informó que la tormenta tropical Gabrielle se formó este miércoles a más de 1.600 kilómetros al este de las Islas de Sotavento del Norte, con vientos sostenidos de 72 km/h y desplazándose en dirección nornoroeste a 35 km/h.
Por el momento, no hay avisos ni advertencias vigentes, y la tormenta no representa peligro directo para tierra firme.
Los meteorólogos describen a Gabrielle como una tormenta “poco definida”, con pocas variaciones de intensidad esperadas en los próximos días, aunque podría fortalecerse hacia el fin de semana y convertirse en huracán.
La alta presión al norte del sistema guiará su trayectoria hacia el oeste-noroeste, acercándola al norte de las islas del Caribe oriental, incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes, donde podría generar oleaje fuerte y corrientes peligrosas.
Gabrielle es la primera tormenta tropical del Atlántico desde que Fernand se debilitó el 28 de agosto.
Según expertos, esta pausa entre tormentas es poco común, ocurriendo por segunda vez desde 1950, siendo la primera tras el devastador huracán Andrew en 1992.
Este retraso en la actividad tropical se atribuye a factores como aire seco, estable y cizalladura del viento, que han limitado la formación de ciclones.
El NHC indica que la tormenta seguirá hacia el Atlántico central durante la próxima semana, con la proximidad a Bermudas determinada por el punto de giro frente a la alta presión.
Un nuevo sistema tropical
Mientras tanto, otra zona de lluvias y tormentas emerge desde África y podría evolucionar hacia un nuevo sistema tropical, aunque por ahora no representa amenaza para tierra firme.
Septiembre suele ser un mes activo para la formación de tormentas en el Atlántico, y las aguas más cálidas de lo habitual este año proporcionan combustible ideal para ciclones.
Aunque la actividad comenzó retrasada, las condiciones oceánicas y atmosféricas podrían favorecer un incremento de la intensidad de Gabrielle y otros sistemas tropicales hacia finales de temporada.



