Moscú, Rusia. La justicia rusa ordenó este viernes 31 de julio de 2026 la confiscación de 123 propiedades vinculadas a los Testigos de Jehová, que pasarán a formar parte del patrimonio del Estado ruso, según informó el servicio judicial de Moscú.
Los bienes estaban registrados anteriormente a nombre de la rama sueca de los Testigos de Jehová e incluyen 63 inmuebles residenciales y comerciales, con una superficie conjunta superior a los 11,000 metros cuadrados, además de 60 parcelas de terreno que abarcan unas 5.6 hectáreas. Las propiedades están distribuidas en diferentes zonas del territorio ruso.
La medida se produce como parte de las consecuencias legales de la decisión adoptada por el Tribunal Supremo de Rusia en 2017, cuando declaró a los Testigos de Jehová una organización “extremista” y prohibió sus actividades en el país.
Desde entonces, numerosos integrantes de esta comunidad religiosa han sido procesados y condenados bajo acusaciones relacionadas con actividades extremistas. La organización sostiene que sus miembros son perseguidos por practicar pacíficamente su religión.
La situación también ha generado cuestionamientos internacionales. En 2022, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró ilegal la prohibición impuesta por Rusia, aunque posteriormente Rusia dejó de estar vinculada al Convenio Europeo de Derechos Humanos tras su salida del Consejo de Europa.
La confiscación de los 123 inmuebles representa una nueva fase en la prolongada disputa entre las autoridades rusas y esta comunidad religiosa, cuya actividad organizada permanece prohibida dentro del país.


