La primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, salió del país de manera urgente hacia La India, luego de renunciar a su cargo.
Su renuncia pondría fin a 15 años de gobierno en el poder, mientras miles de manifestantes han irrumpido en su residencia oficial, desafiando un toque de queda militar impuesto tras semanas de protestas.
Su salida de alto perfil se produce en medio de crecientes protestas antigubernamentales que han dejado 90 personas muertas hasta el domingo por la noche, elevando a 300 el número total de muertos.
Las movilizaciones se iniciaron contra un sistema de cuotas laborales, pero se extendieron por otras inconformidades, como la inflación y el desempleo juvenil.
Según este sistema, el 30% de los empleos estaban reservados para las familias de los veteranos que lucharon en la guerra de independencia de Bangladesh contra Pakistán en 1971.
El jefe del Ejército pidió a los estudiantes que lideran las movilizaciones calma y tiempo para encontrar una solución para el país y les pidió abandonar las calles.
«Por favor, no regresen al camino de la violencia y por favor regresen a formas pacíficas y no violentas», remarcó el líder de la institución castrense.
Las autoridades cortaron el acceso a Internet móvil el domingo para sofocar los disturbios e impusieron un toque de queda militar en la capital del país, que fue desafiado por los manifestantes que, según informes, irrumpieron en el palacio del primer ministro.


