El rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Odir Fernández, advirtió este jueves en Tegucigalpa que la corrupción en el país “no solo persiste, se transforma, se adapta y se vuelve más sofisticada”.
Sus declaraciones se dieron durante la presentación del informe Patrones y tendencias de corrupción en Honduras 2014-2024, elaborado por la Máxima Casa de Estudios.
El estudio, realizado con información de 70 instituciones públicas, identificó 276 patrones de corrupción que, según Fernández, evidencian “una maquinaria en pleno funcionamiento que drena los recursos y los impuestos de la ciudadanía”.
Añadió que esta estructura ha evolucionado hasta convertirse en una “cleptocracia”, en la que la apropiación del patrimonio público se ha vuelto una práctica estructural.
El informe señala que, aunque existen organismos encargados de combatir la corrupción, su capacidad resulta insuficiente ante un fenómeno sistémico, donde el problema trasciende a agentes individuales y se convierte en un dilema de acción colectiva que normaliza las prácticas corruptas.
La investigación abarca los gobiernos de Juan Orlando Hernández (2014-2022) y los primeros años de la administración de Xiomara Castro, que finalizará en 2026.
Según Fernández, los patrones identificados confirman que “la corrupción tiene nombre y apellido, y está estrictamente vinculada al sector político”.
El rector afirmó que la corrupción tiene efectos directos en la vida de los hondureños, reflejándose en la falta de inversión, desempleo, carencias en salud, inseguridad y deficiencias educativas. “La corrupción nos roba el futuro y también el presente”, recalcó.
Fernández señaló además que algunos recursos del Estado terminan dirigidos a intereses particulares, incluso para financiar campañas políticas.
También denunció que varias instituciones incluidas en el informe no cumplen con las normas de acceso a la información pública, lo que dificulta la transparencia en el manejo de fondos.


