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martes, julio 21, 2026

¿Qué provoca que las personas se llenen de amargura?

El psicólogo Antoni Bolinches, en su pódcast ‘Ojalá lo hubiera sabido antes’, abordó cómo los seres humanos tienden a recordar lo bueno y olvidar lo malo, especialmente en el ámbito de las emociones sentimentales.

La nostalgia y el pasado “editado”

Bolinches explicó que la memoria suaviza los recuerdos negativos y resalta los momentos felices de la niñez y juventud. Esta tendencia puede hacer que muchas personas perciban su pasado como mejor que el presente, lo que podría llevar al estancamiento emocional.

“La memoria tiene tendencia a percibir lo bueno en el perfil del optimista, y, por desgracia, tiene tendencia a recordar lo malo en el perfil del pesimista”, afirmó el experto.

La nostalgia, según Bolinches, permite escapar de la realidad y quedarse en un pasado “editado” en el que se han borrado o minimizado las experiencias dolorosas.

El impacto de vivir en el pasado

El psicólogo advirtió que aferrarse a recuerdos negativos puede impedir avanzar en la vida.

“El recuerdo se convierte en un refuerzo o profecía autocumplidora. Si no pudiéramos olvidar, no podríamos ser felices; por eso, las personas que se amargan la vida es porque todavía tienen en el presente los recuerdos negativos del pasado”, explicó.

Bolinches destacó la importancia de equilibrar los recuerdos positivos y negativos, sobre todo en las relaciones amorosas:

“Las personas se dan cuenta de cuántas parejas dejaron, pero el problema es que ellos se han quedado con el daño que les han dejado a ellos, no el que ellos han podido hacer”.

Diálogo interior y aceptación

Para el psicólogo, es esencial que cada individuo haga un diálogo interior, reflexionando sobre las experiencias buenas y malas, y aprendiendo de cada momento:

“Para no engañar a la propia memoria, propongo un diálogo interior. Hablar con nosotros mismos y tener capacidad de resistir la frustración. Quien no acepta una mala experiencia, automáticamente distorsiona su percepción de la realidad”.

Bolinches puntualizó que no se trata de olvidar el pasado, sino de no aferrarse a él, lo que permite disfrutar de un mejor presente y futuro, evitando frustraciones y estancamiento.

“Gracias a que la memoria es selectiva, podemos olvidar lo malo, pero hay que ser consciente de eso. Gracias a la aceptación superadora de esos malos recuerdos, podemos modificarlos en la terapia vital. Solo podemos cambiar lo que previamente podemos aceptar. Y recordemos: saber olvidar ya es tener buena memoria”, concluyó.

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