28.9 C
Honduras
sábado, julio 18, 2026

¿Qué ocurre realmente después de morir?

Un reciente estudio presentado por la científica Anna Fowler en la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) en Phoenix, EE.UU., plantea que la muerte biológica podría ser un proceso gradual y que la conciencia humana podría persistir brevemente después de la detención cerebral y cardíaca.

Tradicionalmente, la muerte se define como la pérdida irreversible de la función cerebral y circulatoria. Sin embargo, Fowler, investigadora de la Universidad Estatal de Arizona, sostiene que la conciencia puede existir más allá de lo medible y que la muerte debería considerarse una “condición negociable”.

“Las funciones biológicas y neuronales no cesan de forma abrupta”, explicó la científica. “Disminuyen durante minutos u horas, lo que indica que la muerte se despliega como un proceso y no como un acontecimiento instantáneo”.

Su investigación incluyó la revisión de más de 20 estudios sobre experiencias cercanas a la muerte y observaciones en laboratorio sobre cerebros y órganos de mamíferos. Los resultados muestran que el metabolismo, la actividad cerebral y el flujo sanguíneo pueden restaurarse incluso después de la parada cardíaca, lo que sugiere que la muerte biológica no es inmediatamente irreversible.

Algunos pacientes que sufrieron una parada circulatoria completa han reportado posteriormente recuerdos implícitos de lo ocurrido mientras su corazón había dejado de latir. Esto refuerza la hipótesis de que la conciencia podría continuar en niveles sutiles incluso después de la detención de las funciones vitales.

Implicaciones éticas y médicas

Fowler advirtió que estos hallazgos podrían tener profundas implicaciones en la ética de la donación de órganos. Actualmente, muchos trasplantes provienen de donantes cuyos corazones ya se han detenido, pero la investigadora sostiene que algunos donantes podrían aún conservar algún nivel de conciencia durante la extracción de órganos, dado que se han registrado descargas neuronales hasta 90 minutos después de la declaración de muerte.

“La muerte no es la súbita extinción de la vida, sino el comienzo de una transformación”, concluyó Fowler. “Estos hallazgos invitan a la medicina, la filosofía y la ética a replantear cómo entendemos la vida y la muerte con mayor humildad y claridad”.

Más Noticias de El País