La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha generado reacciones inmediatas y contrastantes entre varios mandatarios de América Latina, quienes han fijado postura ante el impacto político, militar y diplomático del hecho en la región.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sostuvo que el régimen venezolano aceptó previamente un acuerdo de intercambio y que su reacción actual responde a un cambio en el equilibrio de poder.
“El régimen de Maduro estaba satisfecho con el acuerdo de intercambio; por eso lo aceptaron. Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo”, expresó.
Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro manifestó “profunda preocupación” por los reportes de explosiones y actividad aérea inusual en Venezuela, así como por la escalada de tensión regional.
En un extenso pronunciamiento, el Gobierno colombiano reafirmó su compromiso con la Carta de las Naciones Unidas, el respeto a la soberanía y la solución pacífica de las controversias, rechazando cualquier acción militar unilateral.
Asimismo, anunció medidas preventivas para proteger a la población civil y preservar la estabilidad en la frontera colombo-venezolana, además de mantener abiertos los canales diplomáticos y promover la verificación objetiva de los hechos en instancias multilaterales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó con firmeza los bombardeos en territorio venezolano y la captura del mandatario. Aseguró que estos hechos “han traspasado una línea inaceptable” y constituyen una grave afrenta a la soberanía de Venezuela, además de sentar un precedente peligroso para la comunidad internacional.
Lula advirtió que la violación del derecho internacional amenaza con llevar al mundo a un escenario de violencia e inestabilidad y recordó episodios históricos de injerencia en América Latina. Brasil, dijo, promoverá el diálogo y la cooperación y llamó a una respuesta firme de la ONU.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó y rechazó enérgicamente las acciones militares unilaterales atribuidas a Estados Unidos en territorio venezolano, señalando que violan el artículo 2 de la Carta de la ONU.
México reiteró su vocación pacifista, defendió a América Latina y el Caribe como zona de paz y subrayó que el diálogo y la negociación son las únicas vías legítimas para resolver conflictos. Además, instó a las Naciones Unidas a actuar de inmediato para facilitar la desescalada y evitar una confrontación regional.
Las reacciones reflejan la profunda división de enfoques en América Latina frente a la captura de Maduro, mientras la región permanece atenta a la evolución de los acontecimientos y a las repercusiones diplomáticas y de seguridad que puedan derivarse de este hecho.


