La aparición de canas no siempre es un signo de envejecimiento avanzado; cada vez son más comunes incluso en personas jóvenes, y la ciencia explica los factores detrás de este fenómeno.
El cabello obtiene su color gracias a la melanina, un pigmento producido por células llamadas melanocitos.
Con el tiempo, estas células pierden su capacidad de generar melanina, lo que provoca que los cabellos se tornen grises o blancos.
Sin embargo, diversos estudios han identificado que las canas tempranas pueden estar asociadas a factores genéticos, estrés, deficiencias nutricionales o problemas de salud.
La herencia juega un papel crucial: si los padres o abuelos presentaron canas a edad temprana, es probable que los hijos también las desarrollen.
El estrés crónico y hábitos de vida poco saludables, como la falta de sueño, mala alimentación o exposición a contaminantes, pueden acelerar el proceso, afectando a los melanocitos.
Asimismo, ciertos déficits nutricionales, como bajos niveles de vitamina B12, hierro o cobre, se han vinculado con la aparición prematura de canas.
Aunque las canas son principalmente un proceso natural, la ciencia sigue investigando cómo el envejecimiento celular y factores externos influyen en su aparición.
Mantener hábitos saludables puede ayudar a retrasar su desarrollo, pero la genética sigue siendo el factor más determinante.
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