Aunque muchos animales destacan por sus colores brillantes, como guacamayos o peces arcoíris, algunos se caracterizan por su pelaje o plumaje en blanco y negro.
Esta coloración no es casualidad y puede obedecer a múltiples razones que varían según la especie y su entorno.
En el caso de las cebras, las rayas blancas y negras podrían servir como repelente de insectos.
Investigaciones de la Universidad de Bristol muestran que las moscas tábanas se confunden con los patrones rayados, evitando picar a los animales y protegiéndolos de posibles enfermedades transmitidas por insectos.
El camuflaje también es una función importante. Animales como los pandas o los pingüinos utilizan su coloración para mezclarse con el entorno: los pandas con la nieve y los troncos en los bosques de China, y los pingüinos con el cielo o el fondo oscuro del agua, dificultando que depredadores los detecten.
Algunos animales, como los zorrillos, usan el blanco y negro como advertencia. Sus marcas indican a posibles depredadores que son peligrosos o desagradables, funcionando como señal de defensa.
Otros, como los lémures de cola anillada, emplean estas señales para comunicarse y mantener la cohesión del grupo.
Finalmente, el patrón blanco y negro también puede ayudar en la regulación de la temperatura, la protección de plumas o piel, y otras funciones que aún no se comprenden del todo.
Según los expertos, la coloración suele obedecer a una combinación compleja de factores, adaptativos y sociales, que varían según la especie y el entorno.
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