Los mercados financieros internacionales iniciaron la semana con alta volatilidad tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, desencadenado por ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta de Teherán, un escenario que impactó de inmediato en el precio del petróleo, el gas y las principales bolsas del mundo.
El barril de Brent, referencia internacional del crudo, llegó a dispararse casi un 14% en la apertura, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó cerca de un 12%, luego del ataque que dejó como saldo la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y otros altos cargos.
Aunque el viernes el Brent ya cotizaba en 72 dólares —lejos de los 61 dólares con los que inició el año— incorporando una prima de riesgo geopolítico, el conflicto elevó aún más la tensión. Hacia las 08:15 GMT, el crudo del mar del Norte subía 9,7% y se ubicaba en 79,95 dólares, mientras el WTI ganaba 9%, hasta 73,04 dólares.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. La amenaza sobre esta ruta marítima compromete el suministro energético global y ha generado temores sobre una posible interrupción prolongada.
El gas europeo también reaccionó con fuerza. El contrato de futuros TTF holandés, referencia en Europa, se disparó más de 20% hasta alcanzar los 38.885 euros, ante el riesgo para las exportaciones de gas natural licuado del Golfo, particularmente las de Catar.
Las bolsas asiáticas cerraron con fuertes pérdidas. Tokio retrocedió 1,4% y Hong Kong cayó 2,1%, mientras que Shanghái fue la excepción con un leve avance de 0,5%. En Europa, los principales índices abrieron igualmente en rojo: París bajaba 1,96%, Fráncfort 1,99%, Milán 2,13%, Londres 0,55% y Madrid 2,58%.
El sector aéreo y turístico fue el más golpeado por el encarecimiento del combustible y la incertidumbre en los viajes internacionales. Las aerolíneas japonesas ANA y JAL cedieron más de 5%, la franco-neerlandesa Air France-KLM perdió 7,24% y la alemana Lufthansa retrocedió 5,77%.
En contraste, las empresas energéticas registraron fuertes ganancias en la apertura europea. Shell avanzó 5,32%, BP 4,70%, Repsol 4,29% y TotalEnergies 3,97%, impulsadas por el alza del crudo.
La tensión también se trasladó al transporte marítimo. Tras ataques a buques en el Golfo, la Organización Marítima Internacional llamó a las navieras a evitar la región, mientras varias compañías confirmaron la suspensión del tránsito por el estrecho de Ormuz debido al encarecimiento de los seguros.
Aunque los países miembros de la OCDE cuentan con reservas estratégicas equivalentes a 90 días de importaciones, analistas no descartan que el precio del crudo supere nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril si la crisis se prolonga o se producen ataques contra infraestructuras petroleras.
La última vez que el petróleo superó ese nivel fue al inicio de la guerra en Ucrania, episodio que desencadenó un prolongado ciclo inflacionario a nivel global.
En respuesta a la escalada, Arabia Saudita, Rusia y otros miembros de la alianza OPEP+ acordaron incrementar su producción en 206.000 barriles diarios para abril, un volumen mayor al previsto inicialmente, en un intento por estabilizar el mercado.
El nerviosismo también impulsó activos considerados refugio. El oro subió 2% y el dólar se fortaleció, consolidando su papel como valor seguro en medio de la incertidumbre geopolítica.
Analistas coinciden en que la evolución del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel marcará el pulso de los mercados en los próximos días, en un contexto donde la energía vuelve a convertirse en el principal factor de riesgo para la economía global.


