En una decisión histórica, el Congreso de la República del Perú destituyó este jueves a la presidenta Dina Boluarte, tras aprobar con 122 votos a favor la moción de vacancia por “incapacidad moral permanente”, en medio de una creciente crisis política, denuncias de corrupción y una ola de inseguridad que afecta al país.
La sesión, realizada en la noche del 10 de octubre, culminó sin la presencia de Boluarte, quien no acudió al Parlamento para ejercer su derecho a la defensa.
Con esta decisión, el presidente del Congreso, José Jerí, asumió inmediatamente la presidencia interina de la República, conforme lo establece la Constitución peruana.
“El Congreso ha decidido declarar la vacancia del cargo de presidenta de la República por causal de incapacidad moral permanente, conforme al artículo 113 de la Constitución”, anunció el titular del Legislativo tras la votación.
La moción fue impulsada por diversas bancadas que acusaron a Boluarte de inacción ante la inseguridad ciudadana, presunta corrupción en su entorno político y pérdida de legitimidad ante la población.
Durante las últimas semanas, el país fue escenario de protestas masivas, especialmente en Lima y regiones del sur, donde miles exigían su renuncia.
Boluarte, quien asumió la presidencia en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, se convierte así en la sexta mandataria peruana destituida en los últimos nueve años, reflejando la profunda inestabilidad política que vive el país.
De acuerdo con fuentes legislativas, José Jerí dirigirá el Ejecutivo hasta las elecciones generales previstas para abril de 2026, aunque distintos sectores políticos han propuesto adelantar los comicios para restaurar la confianza ciudadana.
Tras conocerse la decisión, diversos gobiernos y organismos internacionales expresaron su preocupación por la continuidad democrática en Perú y llamaron al respeto del orden constitucional.
Mientras tanto, Dina Boluarte permanece en reserva en el Palacio de Gobierno, y se espera que en las próximas horas emita un pronunciamiento oficial sobre su destitución.
La salida de Boluarte marca un nuevo episodio en la crisis política peruana, donde la sucesión de mandatarios, la fragmentación partidaria y los enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso siguen generando incertidumbre institucional en el país andino.
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