El periodista deportivo Alexandr Boyarsky fue despedido tras emitir comentarios abiertamente machistas durante la retransmisión de un partido.
Lo ocurrido durante la transmisión
El incidente se produjo luego de que la árbitra principal, Arina Stanovova, mostrara una tarjeta roja y señalara un penal a favor del equipo visitante. Boyarsky respondió con críticas fuera de lugar, afirmando:
“Mujeres, háganse cargo de sus cosas en la cocina… ya no aguanto. Siempre que una mujer está como árbitro titular, empieza a suceder algo ridículo. ¡Cría hijos, cuida a tus maridos! Al final, existe el fútbol femenino: ahí es donde deben estar.”
Reacciones y consecuencias inmediatas
Las palabras generaron una oleada de indignación. El club Rodina, protagonista del encuentro, anunció rápidamente que terminaría cualquier colaboración con el comentarista, calificando sus declaraciones como «inapropiadas, ofensivas y totalmente contrarias a su visión del fútbol».
Críticas desde el entorno deportivo
Periodistas y figuras del deporte expresaron su repudio sin filtro:
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Dmitry Guberniev, comentarista de Match TV, escribió que sentía vergüenza por su colega y afirmó que «se podría llamarlo simplemente imbécil».
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La diputada y ex campeona olímpica Svetlana Zhurova lo calificó como un acto de sexismo y ofensa, subrayando que si lo hubiera dicho de un hombre árbitro, la reacción sería totalmente distinta.
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La ex presidenta del Lokomotiv, Olga Smorodskaya, lo calificó de “comentario cavernícola” y defendió con firmeza el rol de las mujeres en el arbitraje del fútbol masculino.
El propio Boyarsky intentó retractarse
Horas después del escándalo, Boyarsky publicó un mensaje de disculpa en Telegram, describiendo sus declaraciones como «incorrectas» y aclarando que “no considera que las mujeres no tengan cabida en el fútbol masculino.
Conozco a muchas y nunca cuestioné sus capacidades. Al contrario, las chicas son la joya del fútbol. Lo siento de verdad”.
Contexto y repercusiones
Este incidente resalta la persistencia de actitudes discriminatorias hacia las mujeres en el deporte, y la necesidad de continuar avanzando en igualdad y representación.
El uso de plataformas en línea y redes sociales amplificó la reacción pública, lo que contribuyó al despido inmediato de Boyarsky y el debate sobre los límites del discurso en los medios deportivos.


