Tegucigalpa. En una muestra de orgullo y fervor patriótico, miles de hondureños colmaron las gradas del Estadio Nacional José de la Paz Herrera, transformando una jornada lluviosa en una verdadera fiesta de apoyo a la Selección Nacional.
Ni la lluvia ni lo atípico del horario lograron opacar el entusiasmo de la afición catracha, que respondió con fuerza en el cierre de la fase de grupos rumbo al Mundial 2026.
Con camisetas de la Bicolor, rostros pintados y banderas ondeando al viento, los hinchas hicieron sentir su voz y su corazón en cada rincón del coloso capitalino.
Desde tempranas horas, el ambiente en los alrededores del estadio era de celebración. Adultos, jóvenes y niños se dieron cita con un solo propósito: alentar a los once guerreros que representan los sueños futbolísticos de toda una nación.
Unidos por la pasión, los catrachos corearon, cantaron y acompañaron cada jugada con la esperanza intacta de volver a ver a Honduras en una Copa del Mundo.
El encuentro no solo marcó el cierre de una etapa clasificatoria, sino también un reflejo de la conexión inquebrantable entre el equipo y su gente.
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La Bicolor no estuvo sola: una vez más, la afición demostró que el corazón hondureño late con fuerza por su selección.


