El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, confirmó que su gobierno ha transmitido formalmente preocupaciones a las autoridades diplomáticas de China ante el aumento de buques con bandera panameña retenidos en puertos chinos, en medio de una creciente tensión relacionada con operaciones portuarias en ambos extremos de la vía interoceánica.
Durante una conferencia de prensa, el mandatario señaló que se ha registrado un “aumento inusual” de embarcaciones detenidas y advirtió que la situación podría estar afectando el flujo del comercio marítimo global, aunque aclaró que se trata de un asunto “técnico” en revisión.
“Es un tema que estamos viendo con mucho cuidado. Sí hemos transmitido nuestra preocupación a las autoridades diplomáticas de China”, expresó Mulino, al tiempo que subrayó que Panamá no desea una escalada del conflicto ni un deterioro en las relaciones bilaterales.
Según datos del administrador de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Luis Roquebert, en marzo se reportaron hasta 92 buques con bandera panameña detenidos en puertos chinos, una cifra superior al promedio habitual de entre 40 y 60 embarcaciones mensuales.
Mulino reconoció que, por ahora, no existe certeza sobre las causas específicas de las detenciones, aunque insistió en que todas las naves deben cumplir con estándares internacionales de seguridad marítima. “Como abogado marítimo, no es usual”, afirmó el presidente.
El mandatario también indicó que las autoridades panameñas están a la espera de una evaluación más completa tras el regreso del director de Marina Mercante, quien participa en reuniones internacionales del sector portuario.
En medio del escenario, Mulino descartó que las detenciones respondan a represalias políticas y planteó que podrían estar relacionadas con inspecciones más estrictas por motivos de seguridad. “Lo único que deseo es que esta situación desescale y volvamos a la normalidad”, afirmó.
La tensión se produce en un contexto marcado por la disputa legal y comercial en torno a los puertos de Balboa y Cristóbal, tras la decisión de la Corte Suprema de Panamá de anular el contrato de concesión de la filial hongkonesa CK Hutchison Holdings, antigua operadora de estas terminales.
El caso ha abierto además procesos de arbitraje internacional entre las partes involucradas, mientras el gobierno panameño insiste en que las decisiones se han tomado en cumplimiento de fallos judiciales y no como parte de campañas contra empresas extranjeras.
Mulino reiteró que Panamá busca mantener la estabilidad en sus relaciones internacionales y resolver la situación por la vía diplomática y técnica, sin que el conflicto derive en mayores tensiones comerciales o políticas.


