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Honduras
sábado, julio 4, 2026

¿Orgullo y frustración?

UN amigo periodista comenta: “Extraordinario. No veo a Ronaldo de Assis Moreira (Ronaldinho)”. -Winston le responde: “Pues métalo en el otro equipo, al fin y al cabo, once no van a jugar solos en la cancha”. Y sí: “Ronaldinho merece mención, aunque más como “genio universal” que como figura mundialista superior a Pelé, Maradona, Messi, Garrincha o Ronaldo Nazário”. “Fue campeón en 2002, parte del tridente Ronaldo-Rivaldo-Ronaldinho, elegido en el Equipo Ideal del Mundial y decisivo ante Inglaterra en cuartos”. Así que ¿cuál sería la segunda escuadra histórica para enfrentar a primer once? (4-2-3-1): Dino Zoff, Carlos Alberto Torres, Daniel Passarella, Franco Baresi, Roberto Carlos, Xavi Hernández, Bobby Charlton, Ronaldinho, Johan Cruyff, Cristiano Ronaldo, Ronaldo Nazário”. (Banco: Romário, Eusébio, Gerd Müller, Kylian Mbappé, Iniesta, Rivelino, Sócrates, Cannavaro, Buffon, Cafú, Rivaldo). (Alfredo Di Stéfano, del Olimpo, pero no brilló en mundiales).

La nieta –creímos que poco le interesaba el fútbol–comenta que el “once histórico” es demasiada fuerza de estrellas que, en equipo, no se van a entender. Y no deja de tener razón. “Un equipo no es una vitrina de museo: necesita equilibrio, obediencia táctica, sacrificio y funciones claras”. “Pelé, Messi, Maradona, Garrincha y Zidane juntos serían una constelación deslumbrante, pero también podrían pisarse zonas, pedir la pelota al pie y dejar al equipo partido”. Así que el mejor once “no siempre es el de los once mejores nombres, sino de los once que mejor se complementan”. (En ese sentido, quizá habría que sacrificar una estrella ofensiva para meter más músculo táctico, digamos, un Makelele, un Dunga, un Deschamps, un Rijkaard o un Busquets histórico. “La primera escuadra ganaría por genio puro; la segunda podría competirle por equilibrio, velocidad y pegada; y con Ronaldinho, Cruyff, Cristiano y Ronaldo Nazário arriba, tendría fantasía suficiente para discutirle cualquier trono). Y el caso de Honduras en 1982 y los “árbitros tramposos”. Aficionados y cronistas hondureños sostienen que Honduras fue perjudicada por dos decisiones arbitrales decisivas: El penal a favor de España en el empate 1-1. El penal a favor de Yugoslavia en la derrota 1-0, convertido por Ivan Gudelj. Ambas decisiones siguen siendo objeto de debate. Aunque difícil probar con evidencia una conspiración de FIFA, lo que sí puede afirmarse es que fueron fallos arbitrales obviamente muy favorables a los rivales de Honduras. Sobre los impulsos arbitrales de favorecer al llamado “factor anfitrión”. “Aquí –ilustra la IA– sí existe abundante literatura en economía del deporte y psicología del arbitraje”. “Los árbitros, –confirman diversos estudios — aun actuando de buena fe, pueden verse influidos por sesgo equipo local -“Home bias”; la presión de miles de aficionados; el prestigio de determinadas selecciones; la importancia económica y deportiva del partido; el ambiente del estadio”.

(Hay historia –lee el Sisimite– “de decisiones controvertidas a favor de selecciones poderosas o anfitrionas. Ejemplos: “Inglaterra-Argentina (1966). Italia-Corea del Sur (2002), aunque aquí el favorecido fue el equipo considerado pequeño. Alemania-Austria (1982), por el llamado “Pacto de Gijón”, donde el problema no fue el arbitraje sino el comportamiento de ambos equipos. Corea del Sur frente a Italia y España (2002), con decisiones arbitrales muy cuestionadas”. -En el caso de Honduras de 1982, –comenta Winston– es razonable sostener que la selección fue perjudicada por decisiones arbitrales equivocadas. Antes de la introducción del VAR los errores arbitrales eran harto frecuentes y el sesgo inconsciente hacia el equipo anfitrión o hacia selecciones de mayor prestigio era un fenómeno real estudiado por investigadores”. Los hondureños siguen viendo aquel mundial con una mezcla de orgullo y frustración: orgullo porque Honduras demostró que podía competir de igual a igual con potencias futbolísticas; frustración porque dos decisiones arbitrales muy controvertidas pudieron haber cambiado el destino de una de las actuaciones más memorables en la historia del fútbol hondureño).

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