Una intensa ola de frío, acompañada de nieve, hielo y temperaturas bajo cero, afectó este martes a varias regiones de Europa, provocando condiciones de tráfico extremadamente peligrosas, al menos cinco personas fallecidas en Francia y la cancelación de cientos de vuelos en algunos de los aeropuertos más transitados del continente.
En Francia, las autoridades de la región de Landes, en el suroeste del país, confirmaron la muerte de tres personas en accidentes de tránsito relacionados con el mal tiempo.
A estas víctimas se suman al menos dos fallecidos más en la región de Île-de-France, que incluye París, donde las fuertes nevadas generaron enormes atascos de tráfico desde el lunes. Ante la situación, las autoridades ordenaron la salida de los camiones de las carreteras para reducir riesgos.
La capital francesa amaneció cubierta por un manto blanco que adornó sus emblemáticos tejados y monumentos. Mientras muchos niños disfrutaron de un inesperado día libre debido al cierre de escuelas, miles de viajeros enfrentaron serias dificultades.
La nevada obligó al cierre de seis aeropuertos en el norte y oeste de Francia, afectando de forma significativa el transporte aéreo.
La situación fue similar en los Países Bajos. En el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, uno de los más concurridos de Europa, se cancelaron alrededor de 600 vuelos mientras las cuadrillas trabajaban para limpiar las pistas y descongelar aeronaves. Las autoridades advirtieron que se espera más nieve durante el resto de la semana.
La aerolínea KLM alertó a los pasajeros varados sobre intentos de estafa por parte de personas que se hacen pasar por personal de atención al cliente, recomendando no responder a mensajes sospechosos ni compartir información personal o de pago.
Además, la compañía informó que comenzaba a escasear el fluido de glicol utilizado para descongelar los aviones, un problema que, según indicó, afecta a varios aeropuertos europeos tras días de temperaturas extremas.
El transporte terrestre también se vio seriamente afectado. En los Países Bajos, un fallo de software en las primeras horas del martes, sumado a vías congeladas, provocó el colapso del sistema ferroviario.
Aunque algunos servicios se reanudaron de forma limitada, muchas rutas alrededor de Ámsterdam permanecieron cerradas. La empresa ferroviaria nacional NS instó a la población a viajar solo si era absolutamente necesario.
Los conductores que no tuvieron otra opción que desplazarse al trabajo enfrentaron largos trayectos debido a la combinación de nieve y hielo en las autopistas. Algunos optaron por alternativas poco comunes. Thijs Rademakers, un estudiante de 18 años, decidió ir en bicicleta en la ciudad de Arnhem.
“Fue difícil, muy resbaladizo. Mucha gente se cae. Afortunadamente, yo no”, relató.
Las autoridades en varios países mantienen las alertas activas y recomiendan extremar precauciones ante la persistencia del clima invernal extremo en gran parte del continente.


