La reciente imposición de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump al café importado ha encendido las alarmas en América Latina, una región que abastece buena parte del grano que se consume en Estados Unidos.
A partir del 1 de agosto, un arancel del 50 % al café brasileño —el mayor exportador mundial— entrará en vigor, lo que amenaza con desestabilizar la cadena productiva en ese país.
Sin embargo, este escenario podría abrir una ventana de oportunidad para Honduras si logra responder con rapidez y eficacia.
Miguel Pon, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Honduras (ADECAFEH), subrayó que el país debe posicionarse como “una alternativa confiable y de calidad” frente al nuevo panorama.
En 2024, Honduras exportó 430 millones de dólares en café, de los cuales un 29 % tuvo como destino el mercado estadounidense.
Con grandes productores como Colombia y México también enfrentando aranceles del 10 % y 30 % respectivamente, Honduras podría ganar terreno si asegura trazabilidad, volumen y acuerdos preferenciales con Washington.
En contraste, el impacto para Brasil se perfila como devastador: solo en 2024 exportó más de 2.000 millones de dólares en café, siendo EE. UU. su principal comprador.
En Colombia, donde el 40 % de las exportaciones van a ese mismo mercado, los productores temen que los consumidores opten por cafés más baratos, reduciendo la demanda de variedades premium.
Perú, por su parte, busca diversificar sus destinos ante el arancel del 10 %, con un aumento del 90 % en sus exportaciones a Chile como una señal de ese giro.
La guerra arancelaria, enmarcada en una estrategia más amplia de presión comercial de la administración Trump, podría redefinir el mapa cafetalero global.
Mientras países como Brasil y Colombia redirigen su producción hacia Europa y Asia, Honduras tiene la oportunidad de consolidarse como un jugador clave en el mercado estadounidense.
No obstante, el desafío para los caficultores hondureños será doble: ampliar la capacidad de exportación sin comprometer los estándares de calidad exigidos por EE. UU.
Con los precios del café por encima de los 8 dólares por libra y posibles aumentos derivados de los nuevos aranceles, el consumidor estadounidense también sentirá el impacto, abriendo espacio a nuevas marcas y orígenes emergentes.
El 1 de agosto no solo marcará un cambio comercial, sino el inicio de una nueva geografía del café. Y Honduras podría estar en una posición privilegiada para aprovecharlo.
Exportaciones de café reducen el déficit comercial de Honduras


