Londres, Inglaterra.— Las autoridades británicas mantienen la atención sobre los efectos de las altas temperaturas en Inglaterra, en medio de un verano marcado por episodios de calor cada vez más frecuentes y prolongados. La situación ha elevado la preocupación de las autoridades sanitarias por el impacto que las condiciones extremas pueden tener, especialmente entre las personas mayores y otros grupos vulnerables.
El episodio se suma a una temporada excepcional para el Reino Unido. El Met Office informó que 2026 se convirtió en el primer año del registro meteorológico británico en el que se alcanzaron temperaturas de al menos 35 °C durante mayo, junio y julio. Además, hasta julio se habían contabilizado ocho días con temperaturas superiores a 34 °C, superando el récord anterior registrado en 1976 y 2020.
La persistencia del calor también ha agravado la situación de sequía en distintas zonas de Inglaterra. Según datos citados por Reuters, algunas áreas recibieron apenas el 3 % de la lluvia promedio de julio, mientras que el sur y el este del país atravesaron una prolongada ausencia de precipitaciones, aumentando la presión sobre los recursos hídricos.
La preocupación sanitaria no es menor. Un análisis divulgado por el Met Office estimó que más de 2,700 personas pudieron haber muerto por causas relacionadas con el calor durante las olas registradas en mayo y junio en Inglaterra y Gales. El estudio también señaló que alrededor del 42 % de esas muertes estarían vinculadas al aumento adicional de las temperaturas provocado por el cambio climático.
Las autoridades recuerdan que las alertas de salud por calor buscan anticipar posibles impactos sobre el bienestar de la población y los servicios sanitarios y sociales. La UK Health Security Agency (UKHSA), en colaboración con el Met Office, utiliza este sistema para advertir sobre situaciones meteorológicas que pueden representar riesgos para la salud.
El escenario mantiene a Inglaterra bajo vigilancia ante la posibilidad de nuevos episodios de calor intenso. Expertos señalan que la combinación de temperaturas elevadas, sequía y noches cálidas puede aumentar los riesgos para la población y generar presión adicional sobre los servicios públicos y los recursos naturales.
La sucesión de episodios extremos registrados durante 2026 vuelve a poner sobre la mesa el impacto del cambio climático en Europa y la necesidad de reforzar las medidas de adaptación frente a temperaturas que, según los especialistas, son cada vez más frecuentes e intensas.


