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sábado, julio 18, 2026

¿No cuelgan?

SIGUIENDO el hilo del ovillo de la conversación de ayer: “Diríamos –agregó Winston– así como a los miembros legítimos de cualquier partido los atan los retratos. El simbolismo de sus líderes icónicos y de su historia, la gloria de sus luchas, el arcaico aroma de sus convicciones, la música de sus himnos, la memoria de sus reliquias emblemáticas. -Porque el peso de quien ocupa una silla institucional no depende solo de sus virtudes personales. También depende de la fuerza real que tiene detrás”. Pero en esta elucubración, del “peso de los retratos”, de la simbología histórica, de la memoria colectiva y del respaldo invisible que acompaña a quien ocupa una representación política, no estamos solos. Hay hondas resonancias en muchos pensadores, historiadores y escritores que “entendieron que la política no es solo administración fría, sino también identidad, tradición, mito, memoria y pertenencia”.

El filósofo y político irlandés Edmund Burke, el padre del conservadurismo liberal británico, decía que “las personas no mirarán hacia la posteridad si nunca miran hacia atrás a sus antepasados”. Entendiendo que “las instituciones viven también de símbolos, las tradiciones políticas crean continuidad emocional, y los partidos no son solo maquinarias electorales, sino herencias históricas”. Auguste-Maurice Barrès una de las figuras más emblemáticas del nacionalismo francés a inicios del siglo XX, en “La tierra y los muertos” desarrolla la idea que “los pueblos son sostenidos por la memoria colectiva, que las generaciones pasadas siguen influyendo moralmente sobre las presentes, y las identidades políticas se construyen sobre recuerdos compartidos”. (Los “retratos” serían precisamente esa presencia silenciosa de los muertos sobre los vivos). José Ortega y Gasset ensayista y filósofo español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital e histórica en “Yo soy yo y mi circunstancia” sostiene que “nadie actúa aislado”. “Quien ocupa una silla institucional: no llega vacío, lleva detrás historia, relaciones, lealtades, símbolos, expectativas, en otras palabras, una comunidad política entera”. (Winston decía que “el peso de quien ocupa una silla no depende solo de sus virtudes personales…”). Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville, pensador, político, jurista e historiador francés, uno de los más importantes ideólogos del liberalismo conservador enseñaba que “las instituciones libres descansan sobre hábitos del corazón”: “La democracia no se sostiene solo con leyes, sino con sentimientos compartidos, cultura cívica, memoria política, y vínculos emocionales colectivos”. (Eso incluye himnos, banderas, retratos, rituales, y símbolos históricos). Maximilian Karl Emil Weber, sociólogo, jurista, economista, historiador y politólogo alemán, describía los partidos como “asociaciones dirigidas a procurar poder para sus dirigentes y oportunidades ideales o materiales para sus miembros”. Pero también entendía que “generan identidad, disciplina, pertenencia, y legitimidad colectiva”. (La “fuerza detrás” de una persona proviene muchas veces de esa estructura simbólica y organizativa).

Octavio Irineo Paz Lozano, poeta, ensayista mexicano, uno de los más influyentes autores del siglo XX en “Los pueblos viven en sus imágenes” habla de “depósitos de identidad, memoria emocional, y continuidad histórica”. (Los retratos colgados en sedes políticas o salones institucionales no son decoración son recordatorios de filiación, lealtad y herencia). Thomas Carlyle, filósofo, historiador, matemático, crítico social y ensayista escocés en “La historia universal es, en el fondo, la historia de los grandes hombres”, entendía el enorme “peso simbólico de líderes históricos y memorias encarnadas en rostros y nombres, y por eso los retratos pesan ya que representan linajes políticos”. Pierre Félix Bourdieu, sociólogo francés, desarrolla la idea del “capital simbólico”. Diríamos, “prestigio, legitimidad, reconocimiento, respaldo social acumulado”. (Una persona no actúa solo por sí misma: lleva detrás capital político y simbólico). Miguel de Unamuno y Jugo, escritor y filósofo español, en “Los hombres no sucumben por las ideas, sino por la falta de ellas”. “Porque esos retratos, himnos, reliquias y memorias no son simples objetos, son la manifestación visible de convicciones, de continuidad histórica y de pertenencia emocional”. (Los retratos –tercia el Sisimite– no cuelgan de las paredes… cuelgan del alma colectiva de quienes creen pertenecer a una historia. -Ninguna silla institucional –ilustra Winston– está realmente vacía detrás de quien la ocupa. Siempre la acompañan fantasmas, himnos, recuerdos, lealtades y retratos observando en silencio).

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