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domingo, julio 19, 2026

¿Nieve en el desierto? La NASA aclara el misterio de una mancha blanca en el Sáhara

Redacción. Una imagen captada desde la Estación Espacial Internacional ha despertado el asombro de científicos y usuarios en redes sociales al mostrar una enigmática mancha blanca sobre el volcán Emi Koussi, en pleno corazón del desierto del Sáhara.

Lo que a primera vista parecía una acumulación de nieve resultó ser un antiguo depósito de sal, vestigio de un lago desaparecido hace miles de años.

La fotografía, tomada el pasado 29 de diciembre de 2024 durante la misión Expedición 72, fue capturada con una cámara Nikon Z9 equipada con un lente de 200 mm.

En ella se aprecia con claridad el cráter del Emi Koussi, donde destaca una superficie blanca que contrasta con la roca oscura que la rodea.

¿Qué es la mancha blanca?

Según explicó la NASA en un informe reciente, esta mancha blanca corresponde a formaciones salinas que permanecen incrustadas en la caldera del volcán, donde hace miles de años existió un lago que terminó evaporándose.

Hoy, esa huella fósil de agua es visible incluso desde el espacio.

Una ventana al pasado del Sáhara

El volcán Emi Koussi se ubica en el norte de Chad, dentro de la región conocida como Macizo del Tibesti.

Desde la órbita terrestre, no solo se puede distinguir la salina blanca, sino también canales y cañones erosionados, huellas claras de un sistema fluvial antiguo que moldeó la superficie del cráter y sus alrededores.

Los científicos del Centro Espacial Johnson, responsables del análisis de la imagen (codificada como ISS072-E-423041), afirman que estas formaciones son evidencia contundente de que el Sáhara fue, en el pasado, una región mucho más húmeda y fértil.

Se estima que estos cambios climáticos ocurrieron hace aproximadamente 5.000 años, durante un periodo conocido como el Máximo del Holoceno Húmedo.

Entre el Emi Koussi y otra formación volcánica cercana, Tarso Ahon, se extiende una depresión con cañones de hasta 600 metros de profundidad, lo que sugiere que existieron redes de ríos capaces de drenar agua hacia diferentes direcciones.

Estas complejas estructuras fluviales indican que, en tiempos antiguos, lluvias abundantes y lagos permanentes formaban parte del paisaje dominante del actual desierto.

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La misteriosa «mancha blanca», lejos de ser un fenómeno climático actual, es una cicatriz del pasado húmedo del planeta, revelada gracias a la observación satelital. Un recordatorio de cómo el clima, el agua y la geología han esculpido el mundo que hoy habitamos.

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