La Universidad Tecnológica de Honduras (UTH) abrió un nuevo capítulo en su historia institucional con la inauguración oficial del “Pasillo de las Estrellas”, un espacio concebido para inmortalizar a las figuras que han marcado y marcarán el rumbo de la universidad y contribuyen a consolidarla como referente nacional e internacional en la educación superior.
Con la estampación de sus dos primeras estrellas, UTH da vida a una iniciativa inédita que trasciende lo ceremonial para convertirse en un emblema de memoria, inspiración y visión institucional. Este corredor simbólico nace para honrar trayectorias extraordinarias y recordar que detrás del crecimiento de una universidad existen personas cuyo liderazgo y entrega diseñan una huella especial en generaciones enteras.
La propuesta fue impulsada por Emma Mejía de Valladares, Directora de Mercadeo Corporativo, quien definió el proyecto como una apuesta por preservar la identidad y esencia de la institución.
“El Pasillo de las Estrellas representa la historia viva de UTH. Es un espacio donde reconocemos a quienes, con su ejemplo, han iluminado el camino de nuestra comunidad universitaria. Queremos que cada estudiante, docente y visitante entienda que aquí se honra el mérito, la excelencia y la capacidad de transformar vidas”, expresó.
Mejía de Valladares, explicó que esta iniciativa busca proyectar la cultura institucional más allá de las aulas, creando un lugar que inspire a las futuras generaciones y que convierta el reconocimiento en una experiencia tangible y perdurable.
Las primeras dos estrellas son dedicadas a Elena Cuéllar, Decana de la Facultad de Ciencias y Humanidades, y a Roger D. Valladares, fundador y presidente de UTH.
Reconocimiento a una gran trayectoria
Elena Cuéllar Zúniga fue distinguida por su trayectoria académica, su liderazgo humano y sentido de pertenencia, dentro de la institución. Su gestión ha fortalecido la formación integral, promoviendo una educación centrada en la excelencia, la sensibilidad social y el desarrollo del pensamiento crítico. Su estrella simboliza el compromiso de quienes construyen universidad desde la vocación docente y la formación de ciudadanos capaces de transformar su entorno.
“Es un honor para mí recibir este homenaje, un reconocimiento que recibo con mucha gratitud sobre todo a Dios, a mis amigos, familia, el cual es un compromiso de renovar mis responsabilidades y seguir creciendo al lado de UTH que me ha apoyado en un cien por ciento”, agregó.
Una estrella para un hombre visionario
El homenaje a Roger D. Valladares representó uno de los momentos más significativos de la jornada. Su nombre está ligado a una de las historias empresariales y educativas más trascendentes de Honduras.
Visionario, emprendedor y educador, Roger D. Valladares fundó UTH en 1986 con una convicción firme: abrir oportunidades a través de la educación superior y contribuir al desarrollo del país desde la formación profesional.
“Ha sido un camino difícil, pero siempre tuve confianza en Dios, por eso les digo confíen en Dios sus alegrías y sus problemas, debemos recordarlo en las buenas y en las malas y este es un momento para agradecer a amigos, compañeros y colaboradores que han hecho grande esta institución. Dios quiera que mis hijos puedan celebrar 40 años más, el camino está pavimentado, pero no está libre de peligros, deben luchar mucho”, manifestó.
Durante la ceremonia, Roger E. Valladares, Vicepresidente Ejecutivo, destacó la relevancia de reconocer a quienes han sido arquitectos del desarrollo institucional. En su intervención, invitó a sus hermanos y sobrinos al podio, para dedicarle unas palabras llenas de orgullo, admiración y gratitud a su padre Roger D. Valladares. Mientras que Javier Mejía Barahona, Rector General, subrayó que este pasillo será un recordatorio permanente de que la excelencia universitaria se construye con visión, trabajo y compromiso con la sociedad.


