Los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea firmarán este sábado en Asunción su esperado acuerdo de libre comercio, en un contexto marcado por el aumento del proteccionismo global y las tensiones geopolíticas internacionales.
Tras 26 años de negociaciones, los representantes de ambos bloques estamparán sus firmas en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, un espacio emblemático donde se puso en marcha el Mercosur en 1991.
El pacto se concreta en medio de la guerra comercial impulsada por Estados Unidos, la creciente dependencia de China y los conflictos aún vigentes en Ucrania y Oriente Medio, factores que empujaron a ambas partes a superar históricas diferencias.
La ceremonia está prevista para las 12:00 del mediodía (hora local) y será encabezada por el presidente paraguayo Santiago Peña, cuyo país ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur. La delegación europea estará liderada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Según confirmaron fuentes oficiales, asistirán los mandatarios de Argentina, Javier Milei; Uruguay, Yamandú Orsi; Panamá, José Raúl Mulino; y Bolivia, Rodrigo Paz. Panamá participa como Estado asociado, mientras que Bolivia se encuentra en la etapa final de adhesión como miembro pleno del bloque.
La principal ausencia será la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los mayores impulsores del acuerdo. Autoridades brasileñas atribuyeron su inasistencia a compromisos de agenda y descartaron diferencias políticas. No obstante, Lula se reunirá un día antes con Von der Leyen en Río de Janeiro para abordar los próximos pasos del tratado.
El acuerdo creará la mayor zona de libre comercio del mundo por población, con 720 millones de personas y un peso económico estimado en 22 billones de dólares.
Entre sus principales disposiciones, contempla la eliminación gradual de cerca del 90 % de los aranceles al comercio entre ambos bloques, así como mecanismos de salvaguardia ante desequilibrios de precios.
El sector agropecuario sudamericano y la industria europea figuran entre los grandes beneficiados. No obstante, el pacto ha generado resistencia en algunos países de la UE, especialmente por el impacto en sus agricultores.
Aunque la firma marca un hito histórico, la entrada en vigor no será inmediata, ya que el tratado deberá cumplir aún varios procesos de ratificación en ambos lados del Atlántico.


