Un niño de dos años permanece bajo estricta vigilancia médica en el Hospital Escuela de Hospital Escuela, en Tegucigalpa, luego de presentar una grave complicación tras la administración de un tratamiento intravenoso, situación que lo mantiene en riesgo de perder su brazo izquierdo.
El menor ingresó el pasado domingo a la sala de febriles del centro asistencial con cuadro de fiebre y vómito. Según el relato de su madre, el lunes al mediodía el personal médico le aplicó fenitoína por vía intravenosa debido a su antecedente de convulsiones.
La madre aseguró que, minutos después de iniciada la administración del medicamento, el niño comenzó a presentar dolor intenso y movimientos de incomodidad. Indicó que, al alertar al personal de enfermería, inicialmente le habrían explicado que se trataba de una reacción normal.
“Me senté a esperar, pero vi cuando le salieron manchas moradas. Avisé a las enfermeras, pero el medicamento seguía pasando. Después la mano se le puso toda morada y lo retiraron”, relató la madre, quien añadió que solo se habrían administrado 5 ml del fármaco.
Con el paso de las horas, la condición del brazo habría empeorado, presentando cambios de coloración y endurecimiento progresivo. De acuerdo con una evaluación médica posterior, se habría considerado la posibilidad de un cuadro conocido como “síndrome de guante púrpura”, que compromete la circulación sanguínea de la extremidad afectada.
“Mi hijo estaba bien, no tenía el brazo morado. Ahora tiene las uñas negras, está duro… es terrible”, expresó entre lágrimas la madre del menor, quien además cuestiona el protocolo de vigilancia durante la administración del medicamento.
La madre afirmó que su hijo no presentaba crisis convulsivas al momento del ingreso, sino únicamente fiebre y vómito, por lo que acudió en busca de atención médica de rutina.
“¿Con qué me va a despertar en las mañanas?”, lamentó, al manifestar su temor ante la posible pérdida del brazo del menor.
Reacción del Hospital Escuela
Autoridades del Hospital Escuela informaron que el menor ya recibe tratamiento anticoagulante y permanece bajo observación especializada. Además, será evaluado por un especialista en medicina hiperbárica para determinar los siguientes pasos en su tratamiento.
El director del centro asistencial, Darío Zúñiga, explicó que aún se observa irrigación en la parte distal de los dedos, aunque el caso requiere seguimiento estrecho para evitar complicaciones mayores.
“Esperamos la evaluación del especialista. Se observa irrigación hasta la parte final de los dedos, pero la situación requiere seguimiento. La prioridad es evitar la pérdida de la extremidad”, indicó.
El caso continúa bajo investigación y monitoreo clínico, mientras la familia del menor exige una investigación que permita esclarecer lo ocurrido durante la administración del medicamento.


