Choluteca, Honduras. El Hospital General del Sur reportó el fallecimiento de otro menor de edad que presuntamente fue sometido a la práctica tradicional conocida como “rociado y purga”, un caso que ha encendido las alertas entre el personal médico al registrarse dos muertes relacionadas con estos procedimientos en un período menor a 15 días.
La víctima más reciente era un bebé de apenas un mes y 20 días de nacido, quien murió durante el fin de semana tras ingresar al centro asistencial con un delicado estado de salud.
De acuerdo con el epidemiólogo del hospital, en menos de dos semanas el centro médico ha atendido tres casos de menores cuyos familiares manifestaron que previamente habían sido sometidos a prácticas tradicionales como «sobadas», «rociados» y «purgas», procedimientos que todavía se realizan en algunas comunidades del país.
El especialista explicó que estas prácticas no forman parte de ningún tratamiento médico reconocido y advirtió que pueden poner en grave riesgo la vida de los niños, especialmente cuando se trata de recién nacidos o lactantes.
Según detalló, los menores pueden desarrollar complicaciones severas como perforaciones intestinales, alteraciones hidroelectrolíticas, daño hepático y renal, intoxicaciones y una descompensación general del organismo.
En el caso del bebé fallecido, el médico indicó que el menor no recibió masajes, pero sí fue rociado con alcohol y posteriormente se le administraron brebajes con fines de purga. Explicó que la piel de un recién nacido absorbe fácilmente sustancias como el alcohol, lo que puede provocar daños importantes en órganos vitales como el hígado.
Además, recordó que el sistema digestivo y urinario de un bebé de esa edad aún no está completamente desarrollado, por lo que no tiene la capacidad de metabolizar este tipo de productos, aumentando considerablemente el riesgo de complicaciones.
Llamado urgente a las familias
El personal del Hospital General del Sur lamentó que muchas familias continúen recurriendo a curanderos o tratamientos caseros antes de acudir a un centro asistencial, pese a las campañas de prevención impulsadas por las autoridades sanitarias.
Los especialistas hicieron un llamado a los padres, madres y cuidadores para que, ante cualquier signo de enfermedad en un recién nacido o menor de edad, busquen atención médica inmediata, ya que una intervención oportuna puede prevenir complicaciones graves e incluso salvar vidas.
El epidemiólogo confirmó que, de los tres bebés atendidos recientemente tras haber sido sometidos a estas prácticas tradicionales, dos fallecieron y uno logró sobrevivir. En este último caso, los padres abandonaron el hospital luego de que la situación fuera notificada a las autoridades competentes para la protección de la niñez.
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