La sequía y los efectos del cambio climático continúan poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de millones de hondureños, generando preocupación entre organismos internacionales y sectores vinculados a la producción agrícola del país.
Especialistas advierten que una de las medidas clave para enfrentar la crisis es mejorar las prácticas agrícolas.
Entre las recomendaciones destacan el manejo adecuado del suelo y la implementación de sistemas de riego eficientes que permitan utilizar únicamente la cantidad de agua que necesitan los cultivos.
“El agricultor debe aprender a manejar el suelo y hacer un uso eficiente del riego, aplicando únicamente el agua que la planta necesita”, señalaron expertos al referirse a las acciones necesarias para reducir el impacto de la sequía.
Ante este panorama, la Organización de Naciones Unidas presentó una estrategia humanitaria valorada en 63,2 millones de dólares para apoyar a 762 mil personas que viven en 33 municipios hondureños considerados altamente vulnerables.
El plan contempla programas enfocados en seguridad alimentaria, nutrición, acceso a agua potable, salud, saneamiento y protección social, priorizando la atención de mujeres, niñas y niños que enfrentan mayores riesgos debido a la crisis climática.
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