Este miércoles, 105 hondureños llegaron al aeropuerto Ramón Villeda Morales de San Pedro Sula tras ser deportados desde Estados Unidos, sumándose a la larga lista de ciudadanos que enfrentan el desafío de reintegrarse a su país después de años en el extranjero.
Los retornados son recibidos en el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), donde se les proporciona asistencia médica, psicológica y alimentación, mientras se les ayuda a planificar su regreso a sus comunidades de origen.
La mayoría de ellos proviene de distintas regiones del país.
Entre los deportados hay numerosos jóvenes que, con lágrimas en los ojos, expresaron su frustración y preocupación por el futuro. Darwin, por ejemplo, vivió cuatro años en Nueva York y estuvo tres meses detenido antes de ser repatriado.
Al ser consultado sobre si volvería a intentar emigrar, señaló: “Depende si encuentro trabajo me quedo, por mi mamá que sufre pensando que me puede pasar algo, pero si no hay dónde trabajar, tendré que irme otra vez”.
Las autoridades hondureñas continúan brindando apoyo a los retornados, buscando garantizar su seguridad y facilitar su reintegración en la sociedad.
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