El valor de la canasta básica en Honduras ya supera los 16 mil lempiras, y la tendencia continúa al alza, advirtió este viernes el defensor de los consumidores Adalid Irías, quien alertó sobre el impacto directo en el presupuesto de los hogares.
Según el análisis presentado, entre 20 y 30 productos de consumo diario han registrado incrementos recientes, no solo en la canasta básica esencial, sino también en artículos complementarios que forman parte del gasto familiar.
Entre los rubros más afectados se encuentran los lácteos, con aumentos que oscilan entre 8 % y 16 %, dependiendo del producto y el punto de venta.
Irías citó como ejemplo el queso semiseco, que en el mercado Zonal Belén pasó de 86 a 88 lempiras la libra, mientras que en diciembre su precio era de 74 lempiras.
También mencionó el caso del café en bolsa, cuyo valor actual se sitúa entre 120 y 130 lempiras, cuando a finales de 2025 costaba entre 110 y 120 lempiras.
En el caso de los granos básicos, indicó que la medida de frijol se comercializa en aproximadamente 110 lempiras, mientras que la libra de arroz oscila entre 14 y 15 lempiras.
El defensor explicó que, tras ajustes posteriores a temporadas de alta demanda como Navidad y Semana Santa, la canasta había descendido temporalmente a alrededor de 15,500 lempiras. Sin embargo, aseguró que la nueva escalada de precios iniciada a comienzos del año ha revertido esa tendencia, superando nuevamente los 16,200 lempiras.
Irías atribuyó parte del incremento a factores internacionales, entre ellos el impacto económico derivado de tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que influyen en los costos de combustibles, transporte e importaciones.
Según advirtió, si el conflicto internacional se prolonga, podría continuar la presión alcista sobre productos esenciales, afectando de manera directa a los consumidores.
El especialista reiteró que el comportamiento de los precios requiere mayor vigilancia por parte de las autoridades competentes y llamó a reforzar medidas que contribuyan a estabilizar el mercado y proteger el poder adquisitivo de las familias hondureñas, especialmente de los sectores de menores ingresos, que son los más vulnerables ante el encarecimiento sostenido de los alimentos.


