La tensión en Oriente Medio se intensifica tras el ultimátum de Donald Trump a Irán para abrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo en 48 horas.
Ante esta advertencia, Teherán amenazó con cerrar completamente el paso estratégico y tomar represalias contra intereses de Estados Unidos en la región si se atacan sus centrales eléctricas.
El portavoz militar Ebrahim Zolfagari indicó que la respuesta iraní incluiría el cierre total de Ormuz, ataques a infraestructuras israelíes y estadounidenses, así como la destrucción de centrales eléctricas en países que alojen bases militares de Washington.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró que la nación se mantiene unida frente a las amenazas externas.
Mientras tanto, Israel lanzó ataques a gran escala sobre Teherán y el sur del Líbano, golpeando viviendas y puentes estratégicos sobre el río Litani.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó las acciones como una posible antesala a una invasión terrestre, mientras Netanyahu aseguró que Israel “está aplastando al enemigo y ganando la batalla”.
El conflicto ha generado un aumento de víctimas civiles. En Irán, más de 210 niños han muerto y más de 1.500 resultaron heridos desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
En Líbano, los ataques provocaron más de un millar de fallecidos y cientos de miles de desplazados, mientras que en Israel murieron 15 personas, junto a 4 mujeres en Cisjordania ocupada.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, sigue siendo un punto crítico.
Los precios del crudo se dispararon a 112,91 dólares por barril, y Estados Unidos mantiene todas las opciones sobre la mesa, incluyendo el envío de tropas para asegurar la terminal de exportación de crudo en la isla de Jarg, según declaraciones del secretario del Tesoro Scott Bessent.
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