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domingo, julio 19, 2026

¿Invita a pensar?

La columnista y además excelente escritora Mayra Navarro, es de las avezadas periodistas que se entusiasma cuando le regalan un libro. Reproducimos el afectuoso artículo de su columna en LA TRIBUNA: “AURUM o el arte de decir verdades sin alzar la voz”. “Recibí AURUM como un regalo de Navidad del expresidente Carlos Flores, justo cuando iba de salida. Tenía prisa, compromisos, el cuerpo ya inclinado hacia la puerta, pero la sola visión de la portada logró casi detenerme. Hubo algo en ese primer encuentro –el diseño, el título, la promesa contenida en la contraportada– que me hizo dudar entre salir o quedarme. La frase final de la contraportada “El oro perdido de los valores, raíces de eternidad en la actualidad de humo” no es una frase que se lea con ligereza; es una advertencia y, al mismo tiempo, una invitación. Antes de abrir el libro, ya intuía que había oro en su interior, no el que brilla de inmediato, sino el que exige pausa, atención y profundidad”.

“AURUM no es un libro convencional, y tampoco lo es la voz que lo habita. Se trata de un compendio de editoriales periodísticos, anécdotas y páginas de poesía que beben directamente de la realidad hondureña, pero que trascienden la coyuntura inmediata para convertirse en una reflexión más amplia sobre el poder, la ética, la memoria y el deterioro de los valores en el presente”. “Lo que distingue a este libro no es solo su diversidad de géneros, sino, sobre todo, el estilo de escritura del autor, profundamente inusual dentro del formato editorial. Aquí no encontramos el lenguaje directo, frontal o meramente argumentativo propio del comentario político clásico. En su lugar, el autor opta por una prosa literaria, cargada de metáforas, alegorías y símbolos, que convierten cada texto en una pieza que debe ser leída más allá de la superficie”. “Las verdades que plantea –muchas de ellas incómodas, especialmente en el ámbito político– no se exponen de manera abrupta. Se sugieren. Se insinúan. Se construyen a través de parábolas históricas, referencias a hechos ocurridos en otros tiempos o escenarios, relatos aparentemente distantes que, sin embargo, dialogan de forma directa con la realidad contemporánea. Esta estrategia narrativa exige un lector dispuesto a leer entre líneas, a descifrar sentidos ocultos y a dejarse interpelar sin necesidad de consignas explícitas”. “Esa exquisitez en la forma no es casual; está profundamente ligada a la personalidad del autor. Hombre de poder, pero no de estridencias; figura pública, pero con una clara tendencia a la conciliación, su escritura revela a alguien que entiende que no toda verdad necesita ser gritada para ser contundente. En AURUM, la palabra no golpea: sedimenta. No confronta de manera directa: invita a pensar”.

“Las páginas de poesía, lejos de ser un adorno, funcionan como un contrapunto sensible que ancla el libro en la experiencia humana y colectiva de Honduras. Allí, la realidad se desnuda desde la emoción, la memoria y la intuición, recordándonos que detrás de la política hay personas, heridas, nostalgias y anhelos”. “La frase que cierra la contraportada –El oro perdido de los valores, raíces de eternidad en la actualidad de humo– resume con precisión el espíritu del libro. AURUM es una búsqueda: del valor que se ha diluido, de la palabra que aún puede rescatar sentido en medio de lo efímero, de las raíces que sostienen cuando el presente parece hecho solo de humo”. “Este no es un libro para lectores apresurados ni para quienes buscan respuestas simples.

Es un libro para almas sensibles, para quienes disfrutan la sutileza, la inteligencia narrativa y el placer de descubrir verdades que se revelan lentamente. AURUM se lee con pausa, con atención y con la certeza de que, en tiempos de ruido, la palabra bien pensada sigue siendo una forma de resistencia”. (En el libro –tercia el Sisimite– sale su otra reseña literaria de KAIRÓS. -Para que sopese el amable lector –interviene Winston– de que se trata el ejercicio del periodismo en toda su amplísima hermosura –no necesariamente de solo ir a meterle en la jeta una grabadora o un micrófono al entrevistado– sino, la habilidad de redactar en fino español. -Lo que es la vocación –vuelve el Sisimite– yo la conocí, junto a otras de sus compañeras de escasos recursos de la ruralidad, cursando sus estudios en el emblemático Instituto de Villa Ahumada en El Paraíso).

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