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miércoles, julio 22, 2026

Investigan secuestro y muerte de empresario y maestro de danza

Las autoridades hondureñas investigan la muerte de Tomás Edgardo Becerra Lindo, de 42 años, cuyo cuerpo calcinado fue encontrado en el municipio de Tela, en el departamento de Atlántida, y trasladado posteriormente a la morgue de Medicina Forense en San Pedro Sula.

De acuerdo con información preliminar, la víctima habría sido privada de libertad un día antes de ser localizada el miércoles en las cercanías del sector de Lancetilla.

Los equipos forenses realizaron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron para practicar la autopsia, con el objetivo de determinar las causas exactas de su muerte y si fue asesinado antes de ser quemado.

Becerra Lindo se había trasladado desde el municipio de La Lima hasta Tela para visitar su propiedad, dedicada a la ganadería, la crianza de cerdos y la siembra de palma africana.

Sus familiares y allegados destacaron que era una figura reconocida tanto en el ámbito productivo como cultural.

Se desempeñaba como ganadero y como maestro de danza en La Lima. Era miembro de la asociación cultural Zorzales de Sula y uno de los instructores de danzas folclóricas y autóctonas más destacados del país, compartiendo sus conocimientos con jóvenes de diversas agrupaciones a nivel nacional.

Su labor artística contribuyó significativamente a la preservación de la identidad cultural hondureña.

Tras conocerse su muerte, agrupaciones de danza y colegas del folclor expresaron su dolor y exigieron a las autoridades que, de confirmarse un crimen, el caso no quede en la impunidad.

Becerra Lindo también destacó por su compromiso social, siendo presidente fundador del Club de Leones de La Lima Oro Verde, desde donde impulsó diversas iniciativas de apoyo comunitario.

El folclorista Allan Castro lamentó su fallecimiento mediante un mensaje público:

“Hoy recibimos la infausta noticia de la partida de mi querido amigo Tomás Edgardo Becerra. Y aunque la muerte pretenda imponerse con su silencio irrevocable, hay vidas cuya huella trasciende toda ausencia. Tomás no fue solo un folclorista; fue un sembrador de identidad y memoria cultural. En cada paso, en cada coreografía, defendió con pasión la esencia de nuestra tierra. Fue también un hombre laborioso, ganadero ejemplar, licenciado en Educación Física, formador de juventudes y un ser humano íntegro cuya disciplina y nobleza inspiraron a muchos. Descansa en paz, querido amigo. Tu legado danzará eternamente en la memoria de Honduras”.

Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, mientras la comunidad cultural y educativa del país lamenta la pérdida de una de sus figuras más destacadas.

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